domingo, 30 de junio de 2019

CUALIDADES MORALES DE LOS LÍDERES ESPIRITUALES (PARTE 2)


Las cualidades más importantes que pueden mostrar los líderes no son inteligencia, una personalidad vigorosa, elocuencia, diligencia, visión, habilidades administrativas, decisión, valor, humor, discreción u otro atributo natural similar. Todos estos tienen su parte, pero la característica más deseable para cualquier líder es la integridad.

 

Aunque la integridad es algo más atractivo en el liderazgo secular, su ausencia es fatal para el liderazgo espiritual. Subrayando esto, John Stott escribe:

 

La comunicación es por símbolos, igual que el hablar. Porque “un hombre no puede solo predicar, debe también vivir. Y la vida que vive, con todas sus pequeñas peculiaridades, es una de dos cosas: o mutila su predicación o le da carne y sangre”. Este era el caso con el hombre que Spurgeon describe como un buen predicador pero un mal cristiano: él “predicaba tan bien y vivía tan mal, que cuando estaba en el púlpito, todos decían que nunca debía salir más, y cuando salía de él, todos ellos declaraban que nunca más debía volver a él”.

 

Todo liderazgo procura alcanzar una meta: “La influencia”. Los líderes tratan de influir en las personas a fin de alcanzar sus objetivos. La influencia es resultado directo de la enseñanza y del ejemplo. Lo que un hombre es influirá en sus seguidores, para que se comprometan totalmente con lo que dice. La enseñanza coloca los clavos en la mente, pero el ejemplo es el martillo que los clava con profundidad. No es de sorprender que las Escrituras tengan mucho que decir del poder del ejemplo para influir en la conducta, tanto para bien como para mal. En Levítico 18:3 Dios advirtió a Israel que no siguieran el ejemplo de sus vecinos paganos: “No haréis como hacen en la tierra de Egipto, en la cual morasteis; ni haréis como hacen en la tierra de Canaán, a la cual yo os conduzco, ni andaréis en sus estatutos”. Deuteronomio 18:9 repite la advertencia: “Cuando entres a la tierra que Jehová tu Dios te da, no aprenderás a hacer según las abominaciones de aquellas naciones”. Proverbios 22:24-25 advierte: “No te entremetas con el iracundo, ni te acompañes con el hombre de enojos, no sea que aprendas sus maneras, y tomes lazo para tu alma”. El poder de un mal gobernante para influir en sus subordinados se ve en Proverbios 29:12: “Si un gobernante atiende la palabra mentirosa, todos sus servidores serán impíos”. Oseas repitió esa advertencia: “Y será el pueblo como el sacerdote; le castigaré por su conducta, y le pagaré conforme a sus obras” (Os. 4:9). Nuestro Señor presentó esta acusación de los escribas y los fariseos en Mateo 23:1-3: Entonces habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo: En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen.

 

También la También la Biblia nos exhorta a que sigamos los ejemplos piadosos. Pablo elogió a los tesalonicenses por llegar a ser “imitadores de nosotros y del Señor” (1 Ts. 1:6). A los filipenses les escribió: “Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced” (Fil. 4:9). Exhortó a Timoteo (1 Ti. 4:12) y a Tito (Tit. 2:7) a que fueran buenos ejemplos que siguiera su pueblo. Hebreos 13:7 nos exhorta a que sigamos el ejemplo de los guías espirituales, mientras que Santiago 5:10 nos señala el ejemplo de los profetas. Pedro exhorta a los ancianos a que sean ejemplos para su rebaño (1 P. 5:3).

 

Pablo le escribió a Timoteo: “ninguno tenga en poco tu juventud, sino se ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza”. (1 Tim. 4:12) La palabra griega que se traduce como “ejemplo” es tupos, que significa patrón, modelo o imagen, de la misma forma en la que una modista coloca un patrón sobre la pieza de tela y la corta, de manera que sea igual al patrón. Es un ejemplo que otros pueden imitar.