sábado, 6 de abril de 2019

LA PSICOLOGÍA Y EL PELIGRO DE NO DISCERNIR SU INFLUENCIA EN LA IGLESIA.


Un poco de levadura leuda toda la masa (Gal.5.9)


“La mayoría de evangélicos están convencidos que la psicoterapia es científica y que es necesaria para suplir lo que falta o carece en la Biblia en lo que respecta a la condición mental, emocional y el comportamiento general del individuo.  Cuando usamos el término “psicoterapia” nos referimos a la consejería psicológica, psicología clínica y psiquiatría (que no es biológica) 


En relación a esto, hay mucho que decir. Sin embargo, nos abocaremos en dos puntos específicos para considerar a la psicología como un tipo de levadura altamente dañina al interior de las iglesias.


1.      Atenta contra la suficiencia de las escrituras.

Desde un punto de vista bíblico, la iglesia evangélica ortodoxa siempre ha reconocido la inerrancia, la veracidad y la inspiración de las escrituras. Sin embargo, al paso de los años, la psicología ha dejado en evidencia que la iglesia ha negado la suficiencia de las escrituras para tratar diversos temas como la predicación o la consejería, desde un ámbito bíblico. Pablo dice a Timoteo “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”. Si somos cuidadosos, veremos que la escritura abarca desde los procesos formativos hasta los correctivos en el Hijo de Diospara que el carácter de Cristo sea formado en él.

Nuestra teología, consejería, discipulado, evangelismo, deben fluir de las escrituras y el no hacerlo, significa ignorar voluntariamente la voluntad de Dios revelada en las escrituras.


2.     La psicología contradice la verdad revelada en la escritura acerca del hombre. La psicología promueve la creencia que los problemas que afectan adversamente al estado mental y emocional de la persona es determinada por circunstancias externas a la persona, como el abuso de parte de los padres o el ambiente en el cual la persona ha crecido.  La Biblia nos dice que el corazón maligno del hombre y sus decisiones pecaminosas causan sus problemas emocionales, mentales y de su comportamiento en general.  “Porque de adentro, del corazón humano, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, el engaño, el libertinaje, la envidia, la calumnia, la arrogancia y la necedad.  Todos estos males vienen de adentro y contaminan a la persona” (Marcos 7:21-23).


La psicoterapia trata de mejorar al ser humano, a través de la autoestima, la autorealización, entre otras. A pesar que la psicología ha identificado estos factores dándole un sitial de virtud y elogio, la Biblia la identifica como una señal de pecado: “También debes saber esto; que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos”. Las características de los hombres amadores de sí mismo, según el apóstol Pablo son: 1) avaros, 2) vanagloriosos, 3) soberbios, 4) blasfemos, 5) desobedientes a los padres,  6) ingratos, 7) impíos, 8) sin afecto natural, 9) implacables, 10) calumniadores, 11) intemperantes, 12) crueles, aborrecedores de lo bueno, 13) traidores, 14) impetuosos, 15) infatuados, 15) amadores de los deleites más que de Dios  (2 Timoteo 3:1-5).


En palabras simples y sencillas, la psicología postula que los males que vive el hombre, son problemas y enfermedades relacionados con el entorno y las circunstancias que vive el hombre, que deben ser tratadas. Por ejemplo, el alcoholismo es una enfermedad que necesita ser tratada, sin embargo la Biblia enseña que  este flagelo es un pecado por el cual el hombre está bajo la justicia de Dios, que es necesaria la reconciliación con Dios a través de Jesucristo es el único camino para que el hombre realmente pueda remediar sus problemas pecaminosos ya sea mental, emocional o forma de conducta.  “En otro tiempo ustedes, por su actitud y sus males acciones, estaban alejados de Dios y eran sus enemigos.  Pero ahora Dios, a fin de presentarlos santos, intachables e irreprochables delante de Él (Jesucristo), los ha reconciliado en el cuerpo mortal de Cristo mediante Su muerte” (Colosenses 1:21,22).


Nosotros tenemos en la Biblia un manual completo de todo lo que nuestras almas necesitan para una vida bienaventurada que glorifique a Dios. Los médicos deben tratar con los problemas del cuerpo, los cristianos debemos tratar con Cristo y Su Palabra los problemas del alma humana. Decir lo contrario es resucitar la vieja herejía que Pablo combatió en Colosas, que aunque ahora use terminología científica, sigue siendo igualmente errónea y dañina; los falsos maestros de Colosas querían convencer a estos hermanos de que era bueno tener a Cristo y Su Palabra, pero no suficiente; de ahí la advertencia de Pablo en el capítulo 2 de la carta con las que ahora concluyo: “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad” (Col. 2:8-10).