martes, 10 de julio de 2018

La Inspiración y la Autoridad de la Biblia


2da de Timoteo 3:16-17: 
“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.”

        Cada día la iglesia de Cristo vive más situaciones difíciles que el día anterior. Nuestra Fe está siendo golpeada por distintas situaciones. Vemos también como la misma iglesia le está abriendo camino a diferentes doctrinas y filosofías heréticas que han sacado la cruz de Cristo del centro y han puesto al relativismo, el humanismo y el gnosticismo como modelo a seguir. La Biblia, uno de los pilares de nuestra fe, ha quedado abandona, relegada a la interpretación personal de algunos predicadores, pastores y cristianos, acomodándola para su beneficio personal, olvidándose de que ella es lo que Dios quería decirle al mundo entero.

¿Qué es la Biblia?
          Escrito que contiene las ideas o conocimientos relativos a una materia (doctrina) y que es considerado tratado indiscutible por sus seguidores (exegesis).

Algunos datos de la biblia: 
  • Es la recopilación de 66 libros. 39 de ellos conforman el Antiguo Testamento y los 27 restantes el Nuevo Testamento.
  • Ha sido traducida a 2.303 idiomas y están en proceso de traducción muchas más a dialectos indígenas y otras lenguas.
  • Es el libro más vendido del mundo, con el mayor número de impresiones jamás emulado por otro más.
  • Existen 3.566.480 letras, 773.693 palabras, 31.102 versículos y 3.573 promesas, aproximadamente.
  • El versículo más grande de toda la Biblia se encuentra en el libro de Esther, en el capítulo 8, versículo 9; y el más pequeño es Éxodo 20:13 y Juan 11:35 (ambos versículos tienen 9 letras si consideramos que la letra “LL” es una doble letra “L”.
  • El Antiguo Testamento termina con una maldición y el Nuevo Testamento, con una bendición.

           Después de estos datos característicos quisiéramos contarte lo siguiente:
         La Biblia es el mensaje original de Dios para la humanidad y el único testimonio infalible de la actividad salvadora de Dios para todas las personas.
        Pablo afirma que toda la escritura es “inspirada por Dios”. La escritura es la propia vida y la palabra de Dios. Desde las palabras mismas de los manuscritos originales, la Biblia es absolutamente veraz, digna de confianza e infalible. Eso es cierto no solo cuando trata de la salvación, los valores éticos y la moralidad, sino también en todos los temas que describe, incluso la historia y la doctrina misma. (2da de Pedro 1:20-21).
           Desde los inicios de la historia la Biblia nos muestra que la palabra de Dios siempre estuvo presente. La Biblia es meramente ésta palabra escrita en hojas. Los profetas en el antiguo testamento estaban conscientes que lo que le decían al pueblo era la palabra de Dios (Deuteronomio 18:18; 2da de Samuel 23:2). Vez tras vez los profetas iniciaban sus advertencias indicando que lo que decían era “Palabra de Jehová”.
        Jesucristo también enseño que la escritura es la Palabra inspirada de Dios incluso en los detalles más insignificantes (Mateo 5:18). Afirmó que todo lo que dijo lo recibió del Padre y es verdadero (Juan 5:19,30-31; 7:16; 8:26). Además se refirió a la revelación que vendría de parte del Espíritu Santo por medio de los apóstoles (Juan 16:13). Por lo tanto, negar la total inspiración de las sagradas escrituras es poner a un lado el testimonio fundamental de Jesucristo, al Espíritu Santo y a los Apóstoles. Además, limitar o descartar su infalibilidad es menoscabar su autoridad divina.
      En su obra de inspiración por su Espíritu, Dios, sin cambiar la personalidad de los escritores (se habla de que fueron  40 hombres de diversas procedencias, a través de un período de 1500 años), los dirigió de manera que escribieran si error de forma gloriosa, ninguno de ellos escribió conforme a su humanidad, sino que fueron guiados por el Espíritu del Señor, quien les revelo cada palabra. (2da de Timoteo 3:16; 2da de Pedro 1:20-21; 1ra de Corintios 2:12-13)
        El pueblo cristiano puede gozarse al saber que la Biblia es el testimonio verídico e infalible de Dios y de su actividad salvadora por la humanidad a través Jesucristo. Por eso la escritura es incomparable, concluida para siempre y de especial obligatoriedad. Podrás leer un buen libro de Coelho, de Hemingway o de Julio Verne; poemas de Neruda, Mistral o Parra,  pero ninguno será tan profundo y verdadero como la Biblia, porque no hay palabras humanas, liturgias o instituciones religiosas que igualen su autoridad. 
         Todos los comentarios, las doctrinas, las interpretaciones, las explicaciones y las tradiciones deben juzgarse y legitimarse mediante las palabras y el mensaje de las escrituras. Hoy en la iglesia mundial vemos mucho esto, como decía en la introducción, muchos predicadores e iglesias han acomodado la Biblia a su manera de actuar, quitándole veracidad y objetividad, para hacerla calzar a su modo y beneficiándose de todo lo que esto les genere. Nada lo que pase en una iglesia debe alejarse de los principios fundamentales que podemos extraer de la biblia, todo lo que hagamos a la luz de ella será santo y agradable ante Dios.
         La palabra de Dios se debe recibir, creer y obedecer como la autoridad ultima en todas las cosas relacionadas con la vida (Juan 14:21; 5:10). Debe usarse en la iglesia como la autoridad definitiva en todos los asuntos para enseñar, redargüir, corregir e instruir en justicia (2 Timoteo 3:16-17). Nadie puede someterse al señorío de Cristo sin someterse a Dios y a su Palabra como la máxima autoridad (Juan 8:31.32). 
         Todos los miembros de la iglesia que consideran las Escrituras como la verdad de Dios para un mundo perdido y agonizante deben amarlas, atesorarlas y protegerlas. Hay que proteger sus doctrinas manteniéndose fiel  a sus enseñanzas, proclamando su mensaje salvador, confiándola a personas dignas de confianza y defendiéndola de todos los que desfiguren o destruyan sus verdades eternas. 

          Estamos en un minuto crucial de la historia, la Biblia nos ha entregado todas sus verdades y todo lo que Dios quería decirnos, queda en nosotros amarla, atesorarla y escudriñarla. Muchos buscan en el tarot respuestas, en políticos soluciones y en médicos diagnósticos, sin darse cuenta que todo eso se encuentra en 66 libros escritos en papel y por dedos de hombres, pero inspirada por el Dios que coloco el sol y la luna en el cielo, el que separo las aguas de la tierra, y por el mismo que con un soplo nos dio vida.