jueves, 8 de noviembre de 2018

CRISTO ES LA COMPLETA REVELACIÓN DE LAS ESCRITURAS


Encontramos a Cristo en todas partes de ambos testamentos. Al principio lo vemos sutil e indistintamente. En el medio, lo encontramos más clara y llanamente. Y lo vemos total y completamente, al final. Cristo es el todo en toda la Biblia de una manera real y sustancial.

El sacrificio y muerte de Cristo por los pecadores, el reino de Cristo y su futura gloria, son la luz que tenemos que buscar en cualquier libro de las Escrituras que leamos. La cruz de Cristo y su corona son la clave a la que debemos aferrarnos si hemos de encontrar nuestro camino cuando enfrentamos alguna dificultad en nuestra lectura bíblica. Cristo es la única llave que abrirá muchos de los lugares, aparentemente oscuros, de la Palabra. Algunos se quejan de que no entienden la Biblia. Y la razón es muy simple: No utilizan la clave. Para esas personas, la Biblia es como los jeroglíficos en Egipto. Es un misterio y lo es, simplemente porque no conocen ni emplean la clave.

a.       Todo el sistema sacrificial del Antiguo Testamento estableció a Cristo crucificado. Cada animal ofrecido en un altar era una confesión práctica de que era necesario un Salvador que muriera por los pecadores, un Salvador que quitara el pecado del hombre, por su sufrimiento, como su Sustituto, es decir, que padeciera en su lugar (1 P. 3:18). ¡Es absurdo suponer que el sacrificio de animales inocentes, sin más objetivo que la sola muerte, podría agradar al Dios eterno!

b.      Fue Cristo a quien Abel miró cuando ofreció un mejor sacrificio que Caín. No sólo era mejor el corazón de Abel que el de su hermano, sino que demostró su conocimiento del sacrificio vicario y su fe en la expiación. Ofreció los primogénitos de sus ovejas incluyendo su sangre y, al hacerlo, declaró, implícitamente, su convicción de que sin derramamiento de sangre no hay remisión de pecado (He. 9:22; 11:4)

c.       Fue Cristo de quien profetizó Enoc en los días de extrema maldad antes de la inundación. “He aquí”, dijo, “vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos” (Jud. 14, 15).

d.      Fue Cristo a quien vio Abraham cuando habitó en tiendas en la tierra prometida. Él creyó en la promesa de que por su simiente, por uno nacido de su familia, todas las naciones de la tierra serían bendecidas. Por la fe, vio el día de Cristo y se gozó (Jn. 8:56).

e.       Fue Cristo de quien habló Jacob a sus hijos mientras agonizaba. Aclaró, puntualmente, la tribu de la que nacería y predijo que “se congregarán todos los pueblos” en su presencia, lo cual aún está por cumplirse. “No será quitado el cetro de Judá, ni el legislador de entre sus pies, hasta que venga Siloh; y a él se congregarán los pueblos” (Gn. 49:10).

f.         Fue Cristo quien constituía la sustancia de la ley ceremonial que Dios dio a Israel por medio de Moisés. El sacrificio de la mañana y de la tarde, el derramamiento continuo de sangre, el altar, el propiciatorio, el sumo sacerdote, la Pascua, el día de la expiación y el chivo expiatorio, eran imágenes, tipos y emblemas de Cristo y su obra. Dios tuvo compasión de la debilidad de su pueblo. Él les enseñó a “Cristo” paso a paso, línea por línea y, por medio símiles, tal como enseñamos a los niños pequeños. Fue en este sentido, especialmente, que “la ley ha sido nuestro ayo” para guiar a los Judíos “a Cristo” (Gá. 3:24).

g.       Fue Cristo hacia quien Dios dirigió la atención de Israel con todos los milagros que diariamente se hacían frente a sus propios ojos en el desierto. La columna de fuego y la nube que los guió en el desierto, el maná del cielo que cada mañana les daba para comer, el agua de la roca golpeada y todos los demás milagros, cada uno era una figura de Cristo. La serpiente de bronce, en aquella ocasión memorable en que Dios envió la plaga de serpientes ardientes sobre ellos, fue, sin lugar a dudas, un emblema de Cristo (1 Co. 10:4; Jn. 3:14.)

h.      Fue Cristo de quien eran un tipo todos los jueces. Josué, Gedeón, Jefté, Sansón y todos los demás a quienes Dios levantó para librar a Israel de su cautiverio, todos eran emblemas de Cristo. Débiles e inestables y tan deficientes como eran, fueron usados como un ejemplo de que vendrían cosas mejores en el futuro lejano. Todo tuvo la intención de recordar a las tribus que vendría un Libertador superior.

i.         Fue Cristo de quien el rey David era un tipo. Ungido y elegido cuando pocos lo honraban, cuando era despreciado y rechazado por Saúl y todas las tribus de Israel, cuando era perseguido y obligado a huir para salvar su vida. Fue un hombre que sufrió durante toda su vida y, sin embargo, fue un vencedor; en todas estas cosas, David representaba a Cristo.

j.         Fue Cristo de quien todos los profetas, desde Isaías hasta Malaquías hablaron. Ellos vieron a Cristo como a través de un espejo, oscuramente (1 Co. 13:12). Algunas veces anunciaron los sufrimientos de Cristo y, otras, las glorias que vendrían (1 P. 1:11). No siempre aclararon la diferencia entra la primera y la segunda venida de Cristo. Como dos velas en una línea recta, una detrás de la otra, a veces, vieron ambos eventos al mismo tiempo y hablaron de ellos simultáneamente. A veces, fueron movidos por el Espíritu Santo para escribir de los tiempos del Cristo crucificado y, a veces, de su reino en los últimos días, pero lo cierto es que la muerte de Jesús o Jesús reinando, es el pensamiento trascendente que siempre encontraremos en sus mentes.

k.       Es Cristo, digo enfáticamente, de quien todo el Nuevo Testamento está saturado. Los Evangelios son Cristo viviendo, hablando y desplazándose entre los hombres. Los Hechos son Cristo predicado, publicado y proclamado. Las Epístolas son Cristo escrito, explicado y exaltado. Subrayo de nuevo: Desde Mateo hasta Apocalipsis, hay un nombre por encima de todos los demás y es el nombre de Cristo.

 Exhorto a cada lector de este escrito a preguntarse con frecuencia lo que la Biblia es para él. ¿Es un libro en el que ha encontrado nada más que buenos preceptos morales y buenos consejos? ¿O es una Biblia en la que usted ha encontrado a Cristo? ¿Es una Biblia en la que “Cristo es el todo?”. Si no, se lo digo claramente: Hasta ahora, usted ha usado su Biblia con un propósito muy limitado. Es como un hombre que estudia el sistema solar y deja de lado un análisis de lo que es el sol que, al final de cuentas, es el centro de todo. ¡No es de extrañar si su Biblia le resulta aburrida!

lunes, 5 de noviembre de 2018

CRISTO ES DIOS-PARTE 1

INTRODUCCION:
                               
Dentro de la serie; “Porque aceptamos la Deidad de Cristo” hemos  examinado, brevemente, la Biblia, que cuenta la historia de Cristo, y porque creemos en ella.
 Hemos llegado a la siguiente conclusión:
LA BIBLIA ES VERAZ E HISTORICAMENTE DIGNA DE CONFIANZA.
Entonces, como la Biblia es digna de confianza, porque es la Palabra de Dios, y en ella encontramos afirmaciones sobre la deidad de Cristo, este ya es un primer e importantísimo punto para aceptar esta verdad absoluta: CRISTO ES DIOS.




DESARROLLO:
            Por lo tanto, desde esta posición, que Cristo es Dios, nos preguntamos, ¿Quién es Cristo? ¿Qué tipo de persona es El? Lo que Cristo es, es tan importante como lo que el hizo.
Veamos:
            El no cabe en el molde de otros líderes religiosos, dice Tomás Schutz; “Ningún líder religioso reconocido, ni Moisés, Pablo, Buda, Mahoma, Confucio, etc., ha aseverado ser Dios; esto es con la excepción de Jesucristo. Cristo es el único líder religioso que ha asegurado ser Dios y el único individuo que ha logrado convencer a una gran porción de la humanidad de que El es Dios”.
Ahora, ¿Cómo podía un “hombre” hacer que otros pensaran que era Dios?

Primero; Sus enseñanzas eran la última palabra, finales, por encima de las  de Moisés y de los profetas. Nunca añadió mejoras o revisiones a sus pensamientos, nunca se retractó o cambió, nunca se permitió adivinar, suponer o hablar con algún grado de incertidumbre. Esto es absolutamente contrario a los maestros humanos y sus enseñanzas.

Segundo; según Foster, la razón que opaca a todas las demás, que condujo directamente a la ignominiosa ejecución del Maestro de Galilea fue su increíble aseveración, de que El, que era aparentemente el hijo de un carpintero criado entre las virutas y el aserrín de Su padre, ¡Era en realidad Dios en la carne!
Alguien podría decir, “por supuesto Jesús es presentado de ese modo en la Biblia porque ella fue escrita por sus asociados, los que deseaban dejar un memorial imperecedero para El”. Sin embargo, el hecho que se rechace la Biblia, no significa rechazar toda la evidencia, encontrada  por medio de los registros históricos.
Sin embargo, si tomamos una posición históricamente objetiva frente a esta cuestión, se descubre que aún la historia secular afirma que Jesús vivió en la tierra y que fue adorado como Dios. Fundó una iglesia que le ha adorado durante 21 siglos. Cambió el curso de la historia

Ahora, en el juicio, ante las preguntas de los fariseos, Jesús acepta el desafío y admite que El reclama ser los tres, el Mesías, el Hijo del Hombre, el Hijo de Dios. Vosotros decís, Humeis legete,  (Lucas 22:70), es simplemente un modismo griego para `Si’.

También es necesario decir que el juicio seguido contra Cristo, no fue un juicio ordinario.
Entre los juicios criminales, éste es único en el sentido en que no son las acciones sino la identidad del acusado el asunto del juicio. El cargo criminal esgrimido contra Cristo, la confesión o testimonio o,  más bien, acto en presencia de la corte, en base a la cual se le declaró reo, la interrogación por el gobernador romano y la inscripción y proclamación sobre su cruz en el momento de la ejecución, todo está conectado con la pregunta relativa a la verdadera identidad y dignidad de Cristo, ¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quien es hijo?

OTRAS ASEVERACIONES SOBRE SU DEIDAD
Igualdad con el Padre:
Leer Juan 10: 30-33. Esta viva declaración es el clímax de las afirmaciones de Cristo en lo concerniente a la relación entre el Padre y El, el hijo, provoca la ira descontrolada de los fariseos.
Leer Juan 5: 17-18. Jesús se pone a la par con la actividad de Dios y de este modo justifica el haber obrado esa sanidad en el Sabath. Jesús dice, “Mi Padre”(ho pater mou), no nuestro padre, reclamando una relación muy esencial con el Padre.
Jesús da a entender también que mientras Dios está trabajando, El, el hijo, trabaja igualmente. Una vez más, los judíos entendieron que la idea involucrada era que El era el Hijo de Dios.
“YO SOY”
Leer Juan 8:58. Nuestro Señor reclama el incomunicable nombre del Ser Divino, como los judíos entienden su significado, buscan apedrearle.
Campell, dirigiéndose a los no Judíos, declara: Es perfectamente claro que nosotros también debemos entender que la expresión YO SOY, (eimi), tenía como finalidad declarar la absoluta deidad de Cristo por el hecho de que El no intentó dar explicaciones. El no procuró convencer a los judíos de que ellos le habían entendido mal, sino que mas bien el repitió la afirmación varias veces en diferentes ocasiones
CONCLUSION:
Aquellos que profesan celo por el único Dios no le honran como se debe, a menos que honren al Hijo como honran al Padre.
                                                                                                          CONTINUARÁ.

lunes, 13 de agosto de 2018

La Reforma y su Historia

En nuestro país, Chile, el día 31 de octubre es festivo, ¿cual es la razón?
Se ha denominado este día, como el día de la iglesia evangélica.
Ahora, aprovecharemos este espacio, para presentar la historia del Protestantismo o Reforma.
Empezaremos con la publicación de las 95 tesis de Martín Lutero, las cuales fueron clavadas Wittenberg, para su discusión, esta era la forma en ese  tiempo de llamar la atención y discutir un asunto importante.
Cabe señalar, que la intención de Martín Lutero, no era romper su relación con la Iglesia, sino desenmascarar las mentiras en las que había caído  especialmente, las Indulgencias

                                               PRIMERA PARTE


Las 95 Tesis de Martin Lutero

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Puerta de la Schlosskirche (Iglesia del Castillo) donde se dice que Lutero clavó sus tesis.
Por amor a la verdad y en el afán de sacarla a luz, se discutirán en Wittenberg las siguientes proposiciones bajo la presidencia del R. P. Martín Lutero, Maestro en Artes y en Sagrada Escritura y Profesor Ordinario de esta última disciplina en esa localidad. Por tal razón, ruega que los que no puedan estar presentes y debatir oralmente con nosotros, lo hagan, aunque ausentes, por escrito. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
  1. Cuando nuestro Señor y Maestro Jesucristo dijo: "Haced penitencia...", ha querido que toda la vida de los creyentes fuera penitencia.
  2. Este término no puede entenderse en el sentido de la penitencia sacramental (es decir, de aquella relacionada con la confesión y satisfacción) que se celebra por el ministerio de los sacerdotes.
  3. Sin embargo, el vocablo no apunta solamente a una penitencia interior; antes bien, una penitencia interna es nula si no obra exteriormente diversas mortificaciones de la carne.
  4. En consecuencia, subsiste la pena mientras perdura el odio al propio yo (es decir, la verdadera penitencia interior), lo que significa que ella continúa hasta la entrada en el reino de los cielos.
  5. El Papa no quiere ni puede remitir culpa alguna, salvo aquella que él ha impuesto, sea por su arbitrio, sea por conformidad a los cánones.
  6. El Papa no puede remitir culpa alguna, sino declarando y testimoniando que ha sido remitida por Dios, o remitiéndola con certeza en los casos que se ha reservado. Si éstos fuesen menospreciados, la culpa subsistirá íntegramente.
  7. De ningún modo Dios remite la culpa a nadie, sin que al mismo tiempo lo humille y lo someta en todas las cosas al sacerdote, su vicario.
  8. Los cánones penitenciales han sido impuestos únicamente a los vivientes y nada debe ser impuesto a los moribundos basándose en los cánones.
  9. Por ello, el Espíritu Santo nos beneficia en la persona del Papa, quien en sus decretos siempre hace una excepción en caso de muerte y de necesidad.
  10. Mal y torpemente proceden los sacerdotes que reservan a los moribundos penas canónicas en el purgatorio.
  11. Esta cizaña, cual la de transformar la pena canónica en pena para el purgatorio, parece por cierto haber sido sembrada mientras los obispos dormían.
  12. Antiguamente las penas canónicas no se imponían después sino antes de la absolución, como prueba de la verdadera contrición.
  13. Los moribundos son absueltos de todas sus culpas a causa de la muerte y ya son muertos para las leyes canónicas, quedando de derecho exentos de ellas.
  14. Una pureza o caridad imperfectas traen consigo para el moribundo, necesariamente, gran miedo; el cual es tanto mayor cuanto menor sean aquéllas.
  15. Este temor y horror son suficientes por sí solos (por no hablar de otras cosas) para constituir la pena del purgatorio, puesto que están muy cerca del horror de la desesperación.
  16. Al parecer, el infierno, el purgatorio y el cielo difieren entre sí como la desesperación, la cuasi desesperación y la seguridad de la salvación.
  17. Parece necesario para las almas del purgatorio que a medida que disminuya el horror, aumente la caridad.
  18. Y no parece probado, sea por la razón o por las Escrituras, que estas almas estén excluidas del estado de mérito o del crecimiento en la caridad.
  19. Y tampoco parece probado que las almas en el purgatorio, al menos en su totalidad, tengan plena certeza de su bienaventuranza ni aún en el caso de que nosotros podamos estar completamente seguros de ello.
  20. Por tanto, cuando el Papa habla de remisión plenaria de todas las penas, significa simplemente el perdón de todas ellas, sino solamente el de aquellas que él mismo impuso.
  21. En consecuencia, yerran aquellos predicadores de indulgencias que afirman que el hombre es absuelto a la vez que salvo de toda pena, a causa de las indulgencias del Papa.
  22. De modo que el Papa no remite pena alguna a las almas del purgatorio que, según los cánones, ellas debían haber pagado en esta vida.
  23. Si a alguien se le puede conceder en todo sentido una remisión de todas las penas, es seguro que ello solamente puede otorgarse a los más perfectos, es decir, muy pocos.
  24. Por esta razón, la mayor parte de la gente es necesariamente engañada por esa indiscriminada y jactanciosa promesa de la liberación de las penas.
  25. El poder que el Papa tiene universalmente sobre el purgatorio, cualquier obispo o cura lo posee en particular sobre su diócesis o parroquia.
  26. Muy bien procede el Papa al dar la remisión a las almas del purgatorio, no en virtud del poder de las llaves (que no posee), sino por vía de la intercesión.
  27. Mera doctrina humana predican aquellos que aseveran que tan pronto suena la moneda que se echa en la caja, el alma sale volando.
  28. Cierto es que, cuando al tintinear, la moneda cae en la caja, el lucro y la avaricia pueden ir en aumento, más la intercesión de la Iglesia depende sólo de la voluntad de Dios.
  29. ¿Quién sabe, acaso, si todas las almas del purgatorio desean ser redimidas? Hay que recordar lo que, según la leyenda, aconteció con San Severino y San Pascual.
  30. Nadie está seguro de la sinceridad de su propia contrición y mucho menos de que haya obtenido la remisión plenaria.
  31. Cuán raro es el hombre verdaderamente penitente, tan raro como el que en verdad adquiere indulgencias; es decir, que el tal es rarísimo.
  32. Serán eternamente condenados junto con sus maestros, aquellos que crean estar seguros de su salvación mediante una carta de indulgencias.
  33. Hemos de cuidarnos mucho de aquellos que afirman que las indulgencias del Papa son el inestimable don divino por el cual el hombre es reconciliado con Dios.
  34. Pues aquellas gracias de perdón sólo se refieren a las penas de la satisfacción sacramental, las cuales han sido establecidas por los hombres.
  35. Predican una doctrina anticristiana aquellos que enseñan que no es necesaria la contrición para los que rescatan almas o confessionalia.
  36. Cualquier cristiano verdaderamente arrepentido tiene derecho a la remisión plenaria de pena y culpa, aun sin carta de indulgencias.
  37. Cualquier cristiano verdadero, sea que esté vivo o muerto, tiene participación en todos lo bienes de Cristo y de la Iglesia; esta participación le ha sido concedida por Dios, aun sin cartas de indulgencias.
  38. No obstante, la remisión y la participación otorgadas por el Papa no han de menospreciarse en manera alguna, porque, como ya he dicho, constituyen un anuncio de la remisión divina.
  39. Es dificilísimo hasta para los teólogos más brillantes, ensalzar al mismo tiempo, ante el pueblo. La prodigalidad de las indulgencias y la verdad de la contrición.
  40. La verdadera contrición busca y ama las penas, pero la profusión de las indulgencias relaja y hace que las penas sean odiadas; por lo menos, da ocasión para ello.
  41. Las indulgencias apostólicas deben predicarse con cautela para que el pueblo no crea equivocadamente que deban ser preferidas a las demás buenas obras de caridad.
  42. Debe enseñarse a los cristianos que no es la intención del Papa, en manera alguna, que la compra de indulgencias se compare con las obras de misericordia.
  43. Hay que instruir a los cristianos que aquel que socorre al pobre o ayuda al indigente, realiza una obra mayor que si comprase indulgencias.
  44. Porque la caridad crece por la obra de caridad y el hombre llega a ser mejor; en cambio, no lo es por las indulgencias, sino a lo mas, liberado de la pena.
  45. Debe enseñarse a los cristianos que el que ve a un indigente y, sin prestarle atención, da su dinero para comprar indulgencias, lo que obtiene en verdad no son las indulgencias papales, sino la indignación de Dios.
  46. Debe enseñarse a los cristianos que, si no son colmados de bienes superfluos, están obligados a retener lo necesario para su casa y de ningún modo derrocharlo en indulgencias.
  47. Debe enseñarse a los cristianos que la compra de indulgencias queda librada a la propia voluntad y no constituye obligación.
  48. Se debe enseñar a los cristianos que, al otorgar indulgencias, el Papa tanto más necesita cuanto desea una oración ferviente por su persona, antes que dinero en efectivo.
  49. Hay que enseñar a los cristianos que las indulgencias papales son útiles si en ellas no ponen su confianza, pero muy nocivas si, a causa de ellas, pierden el temor de Dios.
  50. Debe enseñarse a los cristianos que si el Papa conociera las exacciones de los predicadores de indulgencias, preferiría que la basílica de San Pedro se redujese a cenizas antes que construirla con la piel, la carne y los huesos de sus ovejas.
  51. Debe enseñarse a los cristianos que el Papa estaría dispuesto, como es su deber, a dar de su peculio a muchísimos de aquellos a los cuales los pregoneros de indulgencias sonsacaron el dinero aun cuando para ello tuviera que vender la basílica de San Pedro, si fuera menester.
  52. Vana es la confianza en la salvación por medio de una carta de indulgencias, aunque el comisario y hasta el mismo Papa pusieran su misma alma como prenda.
  53. Son enemigos de Cristo y del Papa los que, para predicar indulgencias, ordenan suspender por completo la predicación de la palabra de Dios en otras iglesias.
  54. Oféndese a la palabra de Dios, cuando en un mismo sermón se dedica tanto o más tiempo a las indulgencias que a ella.
  55. Ha de ser la intención del Papa que si las indulgencias (que muy poco significan) se celebran con una campana, una procesión y una ceremonia, el evangelio (que es lo más importante)deba predicarse con cien campanas, cien procesiones y cien ceremonias.
  56. Los tesoros de la iglesia, de donde el Papa distribuye las indulgencias, no son ni suficientemente mencionados ni conocidos entre el pueblo de Dios.
  57. Que en todo caso no son temporales resulta evidente por el hecho de que muchos de los pregoneros no los derrochan, sino más bien los atesoran.
  58. Tampoco son los méritos de Cristo y de los santos, porque éstos siempre obran, sin la intervención del Papa, la gracia del hombre interior y la cruz, la muerte y el infierno del hombre exterior.
  59. San Lorenzo dijo que los tesoros de la iglesia eran los pobres, mas hablaba usando el término en el sentido de su época.
  60. No hablamos exageradamente si afirmamos que las llaves de la iglesia (donadas por el mérito de Cristo) constituyen ese tesoro.
  61. Esta claro, pues, que para la remisión de las penas y de los casos reservados, basta con la sola potestad del Papa.
  62. El verdadero tesoro de la iglesia es el sacrosanto evangelio de la gloria y de la gracia de Dios.
  63. Empero este tesoro es, con razón, muy odiado, puesto que hace que los primeros sean postreros.
  64. En cambio, el tesoro de las indulgencias, con razón, es sumamente grato, porque hace que los postreros sean primeros.
  65. Por ello, los tesoros del evangelio son redes con las cuales en otros tiempos se pescaban a hombres poseedores de bienes.
  66. Los tesoros de las indulgencias son redes con las cuales ahora se pescan las riquezas de los hombres.
  67. Respecto a las indulgencias que los predicadores pregonan con gracias máximas, se entiende que efectivamente lo son en cuanto proporcionan ganancias.
  68. No obstante, son las gracias más pequeñas en comparación con la gracia de Dios y la piedad de la cruz.
  69. Los obispos y curas están obligados a admitir con toda reverencia a los comisarios de las indulgencias apostólicas.
  70. Pero tienen el deber aún más de vigilar con todos sus ojos y escuchar con todos sus oídos, para que esos hombres no prediquen sus propios ensueños en lugar de lo que el Papa les ha encomendado.
  71. Quién habla contra la verdad de las indulgencias apostólicas, sea anatema y maldito.
  72. Mas quien se preocupa por los excesos y demasías verbales de los predicadores de indulgencias, sea bendito.
  73. Así como el Papa justamente fulmina excomunión contra los que maquinan algo, con cualquier artimaña de venta en perjuicio de las indulgencias.
  74. Tanto más trata de condenar a los que bajo el pretexto de las indulgencias, intrigan en perjuicio de la caridad y la verdad.
  75. Es un disparate pensar que las indulgencias del Papa sean tan eficaces como para que puedan absolver, para hablar de algo imposible, a un hombre que haya violado a la madre de Dios.
  76. Decimos por el contrario, que las indulgencias papales no pueden borrar el más leve de los pecados veniales, en concierne a la culpa.
  77. Afirmar que si San Pedro fuese Papa hoy, no podría conceder mayores gracias, constituye una blasfemia contra San Pedro y el Papa.
  78. Sostenemos, por el contrario, que el actual Papa, como cualquier otro, dispone de mayores gracias, saber: el evangelio, las virtudes espirituales, los dones de sanidad, etc., como se dice en 1ª de Corintios 1
  79. Es blasfemia aseverar que la cruz con las armas papales llamativamente erecta, equivale a la cruz de Cristo.
  80. Tendrán que rendir cuenta los obispos, curas y teólogos, al permitir que charlas tales se propongan al pueblo.
  81. Esta arbitraria predicación de indulgencias hace que ni siquiera, aun para personas cultas, resulte fácil salvar el respeto que se debe al Papa, frente a las calumnias o preguntas indudablemente sutiles de los laicos.
  82. Por ejemplo: ¿Por qué el Papa no vacía el purgatorio a causa de la santísima caridad y la muy apremiante necesidad de las almas, lo cual sería la más justa de todas las razones si él redime un número infinito de almas a causa del muy miserable dinero para la construcción de la basílica, lo cual es un motivo completamente insignificante?
  83. Del mismo modo: ¿Por qué subsisten las misas y aniversarios por los difuntos y por qué el Papa no devuelve o permite retirar las fundaciones instituidas en beneficio de ellos, puesto que ya no es justo orar por los redimidos?
  84. Del mismo modo: ¿Qué es esta nueva piedad de Dios y del Papa, según la cual conceden al impío y enemigo de Dios, por medio del dinero, redimir un alma pía y amiga de Dios, y por que no la redimen más bien, a causa de la necesidad, por gratuita caridad hacia esa misma alma pía y amada?
  85. Del mismo modo: ¿Por qué los cánones penitenciales que de hecho y por el desuso desde hace tiempo están abrogados y muertos como tales, se satisfacen no obstante hasta hoy por la concesión de indulgencias, como si estuviesen en plena vigencia?
  86. Del mismo modo: ¿Por qué el Papa, cuya fortuna es hoy más abundante que la de los más opulentos ricos, no construye tan sólo una basílica de San Pedro de su propio dinero, en lugar de hacerlo con el de los pobres creyentes?
  87. Del mismo modo: ¿Qué es lo que remite el Papa y qué participación concede a los que por una perfecta contrición tienen ya derecho a una remisión y participación plenarias?
  88. Del mismo modo: ¿Que bien mayor podría hacerse a la iglesia si el Papa, como lo hace ahora una vez, concediese estas remisiones y participaciones cien veces por día a cualquiera de los creyentes?
  89. Dado que el Papa, por medio de sus indulgencias, busca más la salvación de las almas que el dinero, ¿por qué suspende las cartas e indulgencias ya anteriormente concedidas, si son igualmente eficaces?
  90. Reprimir estos sagaces argumentos de los laicos sólo por la fuerza, sin desvirtuarlos con razones, significa exponer a la Iglesia y al Papa a la burla de sus enemigos y contribuir a la desdicha de los cristianos.
  91. Por tanto, si las indulgencias se predicasen según el espíritu y la intención del Papa, todas esas objeciones se resolverían con facilidad o más bien no existirían.
  92. Que se vayan, pues todos aquellos profetas que dicen al pueblo de Cristo: "Paz, paz"; y no hay paz.
  93. Que prosperen todos aquellos profetas que dicen al pueblo: "Cruz, cruz" y no hay cruz.
  94. Es menester exhortar a los cristianos que se esfuercen por seguir a Cristo, su cabeza, a través de penas, muertes e infierno.
  95. Y a confiar en que entrarán al cielo a través de muchas tribulaciones, antes que por la ilusoria seguridad de paz.
Wittenberg, 31 de octubre de 1517.

martes, 10 de julio de 2018

La Inspiración y la Autoridad de la Biblia


2da de Timoteo 3:16-17: 
“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.”

        Cada día la iglesia de Cristo vive más situaciones difíciles que el día anterior. Nuestra Fe está siendo golpeada por distintas situaciones. Vemos también como la misma iglesia le está abriendo camino a diferentes doctrinas y filosofías heréticas que han sacado la cruz de Cristo del centro y han puesto al relativismo, el humanismo y el gnosticismo como modelo a seguir. La Biblia, uno de los pilares de nuestra fe, ha quedado abandona, relegada a la interpretación personal de algunos predicadores, pastores y cristianos, acomodándola para su beneficio personal, olvidándose de que ella es lo que Dios quería decirle al mundo entero.

¿Qué es la Biblia?
          Escrito que contiene las ideas o conocimientos relativos a una materia (doctrina) y que es considerado tratado indiscutible por sus seguidores (exegesis).

Algunos datos de la biblia: 
  • Es la recopilación de 66 libros. 39 de ellos conforman el Antiguo Testamento y los 27 restantes el Nuevo Testamento.
  • Ha sido traducida a 2.303 idiomas y están en proceso de traducción muchas más a dialectos indígenas y otras lenguas.
  • Es el libro más vendido del mundo, con el mayor número de impresiones jamás emulado por otro más.
  • Existen 3.566.480 letras, 773.693 palabras, 31.102 versículos y 3.573 promesas, aproximadamente.
  • El versículo más grande de toda la Biblia se encuentra en el libro de Esther, en el capítulo 8, versículo 9; y el más pequeño es Éxodo 20:13 y Juan 11:35 (ambos versículos tienen 9 letras si consideramos que la letra “LL” es una doble letra “L”.
  • El Antiguo Testamento termina con una maldición y el Nuevo Testamento, con una bendición.

           Después de estos datos característicos quisiéramos contarte lo siguiente:
         La Biblia es el mensaje original de Dios para la humanidad y el único testimonio infalible de la actividad salvadora de Dios para todas las personas.
        Pablo afirma que toda la escritura es “inspirada por Dios”. La escritura es la propia vida y la palabra de Dios. Desde las palabras mismas de los manuscritos originales, la Biblia es absolutamente veraz, digna de confianza e infalible. Eso es cierto no solo cuando trata de la salvación, los valores éticos y la moralidad, sino también en todos los temas que describe, incluso la historia y la doctrina misma. (2da de Pedro 1:20-21).
           Desde los inicios de la historia la Biblia nos muestra que la palabra de Dios siempre estuvo presente. La Biblia es meramente ésta palabra escrita en hojas. Los profetas en el antiguo testamento estaban conscientes que lo que le decían al pueblo era la palabra de Dios (Deuteronomio 18:18; 2da de Samuel 23:2). Vez tras vez los profetas iniciaban sus advertencias indicando que lo que decían era “Palabra de Jehová”.
        Jesucristo también enseño que la escritura es la Palabra inspirada de Dios incluso en los detalles más insignificantes (Mateo 5:18). Afirmó que todo lo que dijo lo recibió del Padre y es verdadero (Juan 5:19,30-31; 7:16; 8:26). Además se refirió a la revelación que vendría de parte del Espíritu Santo por medio de los apóstoles (Juan 16:13). Por lo tanto, negar la total inspiración de las sagradas escrituras es poner a un lado el testimonio fundamental de Jesucristo, al Espíritu Santo y a los Apóstoles. Además, limitar o descartar su infalibilidad es menoscabar su autoridad divina.
      En su obra de inspiración por su Espíritu, Dios, sin cambiar la personalidad de los escritores (se habla de que fueron  40 hombres de diversas procedencias, a través de un período de 1500 años), los dirigió de manera que escribieran si error de forma gloriosa, ninguno de ellos escribió conforme a su humanidad, sino que fueron guiados por el Espíritu del Señor, quien les revelo cada palabra. (2da de Timoteo 3:16; 2da de Pedro 1:20-21; 1ra de Corintios 2:12-13)
        El pueblo cristiano puede gozarse al saber que la Biblia es el testimonio verídico e infalible de Dios y de su actividad salvadora por la humanidad a través Jesucristo. Por eso la escritura es incomparable, concluida para siempre y de especial obligatoriedad. Podrás leer un buen libro de Coelho, de Hemingway o de Julio Verne; poemas de Neruda, Mistral o Parra,  pero ninguno será tan profundo y verdadero como la Biblia, porque no hay palabras humanas, liturgias o instituciones religiosas que igualen su autoridad. 
         Todos los comentarios, las doctrinas, las interpretaciones, las explicaciones y las tradiciones deben juzgarse y legitimarse mediante las palabras y el mensaje de las escrituras. Hoy en la iglesia mundial vemos mucho esto, como decía en la introducción, muchos predicadores e iglesias han acomodado la Biblia a su manera de actuar, quitándole veracidad y objetividad, para hacerla calzar a su modo y beneficiándose de todo lo que esto les genere. Nada lo que pase en una iglesia debe alejarse de los principios fundamentales que podemos extraer de la biblia, todo lo que hagamos a la luz de ella será santo y agradable ante Dios.
         La palabra de Dios se debe recibir, creer y obedecer como la autoridad ultima en todas las cosas relacionadas con la vida (Juan 14:21; 5:10). Debe usarse en la iglesia como la autoridad definitiva en todos los asuntos para enseñar, redargüir, corregir e instruir en justicia (2 Timoteo 3:16-17). Nadie puede someterse al señorío de Cristo sin someterse a Dios y a su Palabra como la máxima autoridad (Juan 8:31.32). 
         Todos los miembros de la iglesia que consideran las Escrituras como la verdad de Dios para un mundo perdido y agonizante deben amarlas, atesorarlas y protegerlas. Hay que proteger sus doctrinas manteniéndose fiel  a sus enseñanzas, proclamando su mensaje salvador, confiándola a personas dignas de confianza y defendiéndola de todos los que desfiguren o destruyan sus verdades eternas. 

          Estamos en un minuto crucial de la historia, la Biblia nos ha entregado todas sus verdades y todo lo que Dios quería decirnos, queda en nosotros amarla, atesorarla y escudriñarla. Muchos buscan en el tarot respuestas, en políticos soluciones y en médicos diagnósticos, sin darse cuenta que todo eso se encuentra en 66 libros escritos en papel y por dedos de hombres, pero inspirada por el Dios que coloco el sol y la luna en el cielo, el que separo las aguas de la tierra, y por el mismo que con un soplo nos dio vida. 

miércoles, 16 de mayo de 2018

¿Cuándo vendrá Jesús por nosotros?

Probablemente esta pregunta se la han hecho millones de veces todos los cristianos a lo largo de la historia, desde el instante que Jesús asciende al cielo hasta nuestros días. Y es normal, somos humanos, deseosos de saber lo que no sabemos y de ver lo que no vemos. Pero sabes que esta pregunta no la podemos responder, porque Él declaró con toda claridad que ni aun los ángeles del cielo sabían el día (Marcos 13:32). Nadie sabe qué día será, y el Hijo de Dios cuando estaba en la tierra tampoco lo sabía. Ese conocimiento estaba reservado estrictamente al Padre.
Sin embargo podemos observar algunas señales, o indicios, de que su regreso se aproxima (Mateo 24:3; Lucas 21:7). Jesús dijo que habría guerras y rumores de guerras, revoluciones, hambrunas, enfermedades y terremotos en diferentes lugares (Mateo 24:6- 7; Lucas 21:10- 11). Habrá un incremento de la agitación y la anarquía, y finalmente aparecerá el anticristo (2da Tesalonicenses 2:3-4). En el tiempo que estamos viviendo vemos a ciencia y a cierta lo que se denomina la apostasía o la caída de la fe. Muchos creyentes están experimentando un enfriamiento de su ella, y es palpable (Mate 24:12). También está pasando por nuestros ojos una inicial persecución de cristianos y un período de desorden general en diversos ámbitos en diferentes partes del globo terráqueo. Si te das cuenta muchas de las señales se están cumpliendo en nuestra nariz!
 Otro acontecimiento que debía suceder antes del retorno de Jesús era el restablecimiento del estado de Israel. El Israel histórico desapareció de la escena mundial hace muchos siglos, pero en 1948 se estableció un nuevo Israel. La reubicación de los judíos en Israel constituye una clara señal, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo, de que nuestra era está por concluir (Lucas 21:24). El 6 de junio de 1967, los judíos tomaron control de toda Jerusalén por primera vez desde que la ciudad fue capturada por Nabucodonosor en 586 a.C., lo cual indica que la era del poder mundial de los gentiles llega a su fin.
Sin embargo, Jesús dijo que algo importante que anunciaría su regreso sería la proclamación de su evangelio en todo el mundo (Mateo 24:14). Según pronósticos de diferentes ministerios abocados a esta tarea esta labor se estaría completando al año 2020 (Asociación Evangelistica Billy Graham)

Quizás para muchos de nosotros esto no suene alarmante, y para otros el regreso de Él por nosotros suene incluso intimidante; si, muchos de nuestros hermanos en diferentes iglesias le temen a este acontecimiento, pero debo decirte que no hay nada más glorioso que el regreso del rey. Sus pies no tocaran en tierra y nos arrebatara para estar con Él en las bodas del cordero mientras en la tierra desata completamente el caos. La iglesia primitiva lo esperaba con ansias, vendieron todo lo que tenían porque nada en la tierra les interesaba más que el maestro los tomara y se fueran con el. Decimos creer pero no lo hacemos, vuelve a leer y te darás cuenta que la mayoría de los profecías que se encuentran en la Biblia se cumplieron, Cristo viene pronto, prepárate!