lunes, 11 de septiembre de 2017

LA SOBERANÍA DE DIOS Y EL LIBRE ALBEDRÍO

A través de los años, dos divisiones de la iglesia han intentado resolver el problema de diferentes maneras. Una división encabezada por el calvinismo, enfatiza la soberanía de Dios creyendo que Dios ordenó que algunos sean salvos y otros no; y por otra parte, están aquellos que dicen que Cristo murió por todos, pero el hombre es libre de tomar su decisión, cuya postura es conocida como arrianismo.

La biblia enseña que la elección es el acto de Dios por el cual en el pasado eterno Él escogió a aquellos quienes serían salvos. La elección es incondicional, porque no depende de nada fuera de Dios, tal como las buenas obras o una fe prevista (Ro. 9:16). Esta doctrina es repetidamente enseñada en la Biblia, y es también demandada por nuestro conocimiento de Dios. 

El calvinismo es un sistema teológico basado en las enseñanzas de Juan Calvino. Las iglesias presbiterianas y reformadas pertenecen históricamente a esa tradición. Los cinco puntos del calvinismo son:

 La total depravación de los humanos.
 La elección incondicional al cielo o al infierno.
 La expiación limitada a los elegidos.
 La gracia irresistible.
 La perseverancia final de los santos.

Las citas bíblicas que apoyan la posición calvinista son varias, sin embargo, sólo daremos a conocer algunas:

·          Toda persona sin Cristo está muerto espiritualmente. Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados (Ef. 2:1-3) Nadie que esté muerto espiritualmente puede resucitarse a sí mismo. Sólo Cristo puede resucitar a un muerto.
·          Ningún pecador puede dar el primer paso para la salvación. “Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere” (Juan 6:44)
·          El primer paso para la salvación es el convencimiento de la existencia del pecado ” Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio (Juan 16:7-8)
·          El Señor abre el corazón de los oyentes para que crean en él. “Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía.” (Hechos 16:14)
·          Nuestra fe es un regalo de Dios. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios” (Ef. 2:8)
·          El llamado al evangelio es conforme al propósito de Dios. “quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos” (2° Tim. 1:9)

Efesios 1, constituye un importante punto a favor del calvinismo en la elección y llamado de Dios para el hombre.

Por otra parte, tenemos al arminianismo, un sistema teológico de Jacobo Arminio (1560–1609), eminente teólogo holandés que reaccionó contra el calvinismo más estricto a principios del siglo XVII. La «Protesta» de Arminio establecía cinco artículos:

·        La salvación es para los que creen en Cristo y perseveran en sus caminos.
·        Cristo murió por todos, aunque solo los creyentes se apropian de los beneficios de la expiación.
·        Los humanos necesitan la ayuda del Espíritu Santo para lograr agradar a Dios y creer en Cristo.
·        La gracia es indispensable, pero no irresistible.
·        Los creyentes pueden caer de la gracia y, por lo tanto, perder la salvación

 Las citas a favor del arminianismo, son las que a continuación se enumeran:

·        La oferta de misericordia en el evangelio es extendida a todos por igual. “A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche.” (Is.55:1)
·        El llamado es para todo aquel que desee. “Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.” (Ap. 22:17 b)
·        La vida eterna es para el que cree: ” Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Juan 3:16)
·        El mandato de Dios a todos es el arrepentimiento: Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan.” (Hechos 17:30)
·        Él quiere que todos sean salvos. ” el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.” (1° Tim. 2:4); “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” ( 2° Pedro 3:9)
·        El Señor no rehúye a quienes van a él. “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.”. (Juan 6:37)

¿Cómo conciliar ambas posturas?

La Biblia afirma tanto la responsabilidad humana como la doctrina de la soberanía divina. Dios mismo es responsable por su salvación, pero no erradica la responsabilidad de aquellos quienes persisten en el pecado y son perdidos – porque lo hacen voluntariamente, y no bajo compulsión. Ellos son responsables por su pecado, no Dios.

El Dios todopoderoso es soberano, libre de hacer lo que le plazca. Él en su soberanía nos da libertad para hacer lo que queramos y cuando lo hacemos satisfacemos su soberanía, que él soberanamente nos ha dado. Dios nos dice: “he dado a mi hijo para que tengas salvación, es tu regalo, debes tomar una decisión.” Si elijo ir al infierno, no es lo que su amor hubiera elegido, pero no contradice ni anula su soberanía.

Dios dice: Yo preparé vasos para gloria, pero vasos son preparados para destrucción. Y lo que está pasando allí en el tiempo griego, es que Dios está dando un paso hacia atrás de la responsabilidad de preparar a la persona que Él ha creado para ir al infierno. Dios no toma esa responsabilidad. Él dice que hay vasos que han sido preparados para destrucción. Toda la Escritura señala que la responsabilidad para tal preparación está allí, en el mismo corazón de cada hombre que va al infierno, que dicho sea de paso, no fue creado para el hombre sino para los ángeles caídos.

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