viernes, 21 de julio de 2017

¿Qué pensará Dios de ésto?


LEYES QUE LOS PAISES HAN APROBADO QUE VAN EN CONTRA DEL MANDATO DIVINO,
(LA BIBLIA),  Y QUE DE ALGUNA MANERA ATENTAN EN CONTRA DE LA PROCLAMACIÓN DEL EVANGELIO.
(PRIMERA PARTE)

Nos referiremos  en este espacio a tres leyes que han sido aprobadas en muchos países las cuales tienen como disfrazado objetivo negar la autoridad de la Biblia, que es la palabra de Dios, en estas materias, llevando a la humanidad, (sociedad), a una decadencia espiritual y moral nunca antes vistas y la destrucción de valores que guiaban de forma inequívoca las relaciones humanas y de la sociedad de todos los tiempos.  Estas son:
  1. Legalización de la Eutanasia
  2. Legalización del aborto
  3. Ley de no discriminación.
Publicaremos en esta ocasión la primera de ellas:

EUTANASIA: Etimológicamente, la palabra eutanasia proviene de los conceptos griegos eu y thanatos, que significan ‘bien’ y ‘morir’, respectivamente, es decir, se refiere a la idea del buen morir. Sin embargo, su sentido actual se relaciona con el hecho de otorgar una muerte sin sufrimiento a quien padece de dolor. Otra forma de entenderlo es causar la muerte de otro por piedad ante su sufrimiento o en respuesta a su deseo de morir por las razones que sean.
            Es fundamental para una perspectiva bíblica sobre la eutanasia una comprensión correcta de la santidad de la vida humana. Durante siglos, la cultura occidental en general y los cristianos en particular han creído en la santidad de la vida humana. Lamentablemente, este punto de vista está comenzando a erosionarse a favor de una norma de "calidad de la vida". Se consideraba que los discapacitados, los retrasados mentales y los enfermos tenían un lugar especial en el mundo de Dios, pero hoy el personal médico juzga la aptitud de una persona para la vida en base a la calidad de vida percibida, o la falta de dicha calidad.
Ya la vida no es más considerada como sagrada o digna de ser salvada. Ahora los pacientes son evaluados y frecuentemente se les niega un tratamiento que salvaría su vida, basándose en una norma subjetiva o arbitraria de la supuesta calidad de vida. Si se considera que una vida ya no vale la pena ser salvada, las personas se sienten obligadas a poner fin a esa vida.

La Biblia enseña que los seres humanos son creados a la imagen de Dios (Génesis 1:26) y, por lo tanto, tienen dignidad y valor. La vida humana es sagrada y no debe ser terminada simplemente porque sea difícil o inconveniente. El Salmo 139 enseña que los humanos han sido hechos como una creación admirable, como una obra maravillosa. La sociedad no debe fijar una norma de calidad arbitraria por sobre la norma absoluta de Dios del valor y la valía humanos. Esto no significa que las personas ya no necesitarán tomar decisiones difíciles sobre el tratamiento y el cuidado, pero sí significa que estas decisiones serán guiadas por una norma objetiva y absoluta del valor humano.

La Biblia también enseña que Dios es soberano sobre la vida y la muerte. Los cristianos pueden estar de acuerdo con Job cuando dijo: "El Señor ha dado; el Señor ha quitado.¡Bendito sea el nombre del Señor!" (Job 1:21). El Señor dijo: "¡Vean ahora que yo soy único! No hay otro Dios fuera de mí. Yo doy la muerte y devuelvo la vida, causo heridas y doy sanidad. Nadie puede librarse de mi poder" (Deuteronomio 32:39). Dios ha ordenado nuestros días (Salmos 139:16), y está en control de nuestra vida.
Otro principio fundamental tiene que ver con una visión bíblica de quitar la vida. La Biblia condena específicamente el asesinato (Éxodo 20:13), y esto incluiría las formas activas de eutanasia en la que otra persona (médico, enfermera o amigo) acelera la muerte del paciente. Si bien hay situaciones descritas en la Biblia en las que podría estar permitido quitar la vida (ej: defensa propia o una guerra justa), la eutanasia no debería incluirse con ninguna de estas categorías bíblicas establecidas. La eutanasia activa, como el asesinato, involucra el intento premeditado y, por lo tanto, debe ser condenada como inmoral y aun criminal.
Los cristianos deben rechazar también el intento del movimiento de eutanasia moderno de promover el llamado "derecho a morir". El intento de la sociedad secular de establecer este "derecho" está mal por dos razones:
1.    Primero, dar a una persona el derecho a morir equivale a promover el suicidio, y el suicidio está condenado en la Biblia. Al hombre se le prohíbe asesinar, y eso incluye el asesinato de uno mismo. Además, a los cristianos se les ordena amar a otros como se aman a sí mismos (Mateo 22:39; Efesios 5:29). Queda implícita en la orden una suposición de amor a sí mismo así como el amor a otros.
      Sin embargo, difícilmente el suicidio sea un ejemplo de amor a sí mismo. Es, tal vez, el ejemplo más claro de odio a sí mismo. El suicidio suele ser también una acción egoísta. La gente se mata para alejarse del dolor y de los problemas, y a menudo dejan esos problemas a amigos o familiares, que deben recoger los pedazos cuando el que se ha suicidado ha partido.


2.      Segundo, el llamado "derecho a morir" niega a Dios la oportunidad de obrar soberanamente en una vida destruida y traer gloria a Sí. Cuando Joni Eareckson Tada se dio cuenta de que pasaría el resto de su vida como cuadriplégica, preguntó en desesperación: "¿Por qué no me pueden dejar morir simplemente?". Cuando su amiga Diana, que intentaba consolarla, le dijo: "El pasado está muerto, Joni; tú estás viva", Joni respondió: "¿Lo estoy? Esto no es vida". Pero, a través de la gracia de Dios, la desesperación de Joni dejó paso a su firme convicción de que aun su accidente estaba dentro del plan de Dios para su vida. Ahora ella comparte con el mundo su firme convicción de que "el sufrimiento nos prepara para el cielo".
Otro principio fundamental es una visión bíblica de la muerte. La muerte es a la vez antinatural e inevitable. Es una intromisión antinatural en nuestras vidas como consecuencia de la caída (Génesis 2:17). Es el último enemigo a ser destruido (1 Corintios 15: 26, 56). Por lo tanto, los cristianos pueden rechazar las ideas humanistas que suponen que la muerte no es más que una transición natural. Pero la Biblia enseña también que la muerte (bajo las condiciones presentes) es inevitable. Hay "un tiempo para nacer, y un tiempo para morir" (Eclesiastés 3:2). La muerte es parte de la vida y es el umbral hacia otra vida mejor.

¿Cuándo ocurre la muerte? La medicina moderna define la muerte principalmente como un suceso biológico; sin embargo, la Biblia define la muerte como un suceso espiritual que tiene consecuencias biológicas. La muerte, según la Biblia, ocurre cuando el espíritu deja el cuerpo (Eclesiastés 12:7; Santiago 2:26).
Seguramente habrá difíciles preguntas filosóficas y bíblicas que continuarán rondando el tema de la eutanasia. Pero en medio de estas cuestiones confusas deben estar las normas objetivas y absolutas de la Biblia. Ella nos da las pautas mejores para definir y seguir en esta materia.

DIOS HA ORDENADO NUESTROS DÍAS
(LEER SALMO 139:16).