lunes, 13 de febrero de 2017

Ley de no discriminación: ¿dónde quedó la libertad?

Se ha aprobado en el Senado un proyecto de ley que pretende acabar con toda forma de discriminación en nuestro país. Sin mayor reflexión, es esperable que la opinión pública coincida en que sólo se trata de buenas intenciones, y que discrepar de esta iniciativa resulte absolutamente impopular.
La llamada Ley de no discriminación califica de “arbitraria” prácticamente toda clase de discriminación. Cosa curiosa cuando el ser humano es capaz de optar de acuerdo a un sinfín de motivos, impulsado precisamente por su naturaleza racional. Si se quisiera, por ejemplo, crear una organización para judíos con el fin de discutir temas que son afines a dicha comunidad, ¿se estaría discriminando al no invitar a católicos? Efectivamente, pero no de un modo arbitrario. No hay arbitrariedad cuando se ejerce legítimamente el derecho a asociarse. El derecho a elegir, a asociarse o a expresarse, resulta en decisiones que ciertamente conllevan cierto grado de discriminación, pero que emanan del ejercicio de la libertad que toda sociedad democrática y pluralista debiera proteger.
Por otro lado, resulta al menos cuestionable que un proyecto de ley pretenda regular los actos discriminatorios sin considerar las normas ya establecidas en la Constitución y las leyes chilenas. Porque ya desde 1980, la Constitución Política de la República reconoce la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley y garantiza su ejercicio a través del recurso de protección, a la vez que condena los actos arbitrariamente discriminatorios. Esta ley de no discriminación desconoce, por lo tanto, la regulación ya existente en nuestro país. La libertad de conciencia y de culto, la libertad de enseñanza, el derecho a desarrollar cualquier actividad económica son, entre otros, derechos protegidos actualmente por nuestra Constitución, y que suponen discriminar para marcar una preferencia. ¿Cómo compatibilizar dichas libertades con una ley que anula todos estos derechos, basándose solamente en si hubo o no discriminación de por medio?
Adelantándose a la ley y a los tratados internacionales, se introducen conceptos que aún no han sido zanjados, tales como “género” y “orientación sexual”, estableciéndolos como criterios determinantes para calificar una conducta de arbitraria y, por lo tanto, discriminatoria. El resultado inevitable de esto será que la interpretación subjetiva de conceptos de orden valórico y moral quedará a manos de los jueces de primera instancia. Caso a caso, serán ellos quienes tendrán que manifestarse según sus propias creencias y opiniones. La jurisprudencia y seguridad jurídica, por lo tanto, indudablemente se verán afectadas.
En vez de garantizar el pluralismo, la aprobación de esta ley convertirá todo acto en escenario de posible discriminación. En vez de proteger nuestra libertad, esta ley nos hará sus esclavos.

Ahora, ¿No será que el proyecto esconde otro tipo de intenciones para imponer en nuestra sociedad?
Extracto, tomado de el mostrador.cl
Abogada. Directora de Extensión del Instituto de Estudios de la Sociedad

Creemos, sin temor a equivocarnos que la verdadera intención de esta ley, no es proteger para que nadie sea discriminado, sino, como se pregunta la autora del extracto con que empieza esta reflexión, imponer en nuestra sociedad, la aceptación,  a través de esta ley, de una conducta de vida que atenta contra la moralidad y las buenas costumbres y que además esta reñida con la enseñanza Bíblica, que es la verdad de Dios.
Al empezar este ciclo de tres temas, el cual culmina con esta reflexión, hacíamos referencia a: LEYES QUE LOS PAISES HAN APROBADO QUE VAN EN CONTRA DEL MANDATO DIVINO, (LA BIBLIA),  Y QUE DE ALGUNA MANERA ATENTAN EN CONTRA DE LA PROCLAMACIÓN DEL EVANGELIO.
Aunque se proclame que esta ley está destinada a proteger a toda persona, la verdad es que, los que no estamos de acuerdo en aceptar un estilo de vida, la cual según la Biblia, que es la palabra de Dios, es pecado de inmoralidad, quedamos en la mas grande indefensión, porque a través de esta ley se nos quiere imponer a aceptar cierto estilo de vida, sin tener la posibilidad de enseñar públicamente lo que Dios, el autor de la vida, dice al respecto, sin sufrir las consecuencias de esta ley.
El solo hecho del nombre que se le dio a esta ley, nos da la razón para creer que está orientada solo a un segmento de personas.
Cabe resaltar que, no estamos de acuerdo ni apoyamos la violencia en toda su expresión, porque como la iglesia de Dios, somos llamados a amar a nuestro prójimo y a través de la predicación de la verdad de Dios, dar a conocer Su voluntad  y el propósito para cada una de nuestras vidas y llamar al pecador al arrepentimiento.
Por lo tanto, para cerrar este ciclo de temas, creemos que este tipo de leyes tienen por objetivo amedrentarnos para que no se predique la verdad de Dios, Su evangelio y el perdón que Dios ofrece a través del sacrificio de Cristo el cual a cambiado miles de vidas, restaurado matrimonios, convenciendo de pecado y llevando a los corazones al arrepentimiento y reconciliación con Dios.
Entonces, siendo fiel al llamado que Dios nos ha hecho, seguiremos llamando al pecado, pecado, dando a conocer la verdad de Dios y proclamando que en Cristo hay restauración y perdón.

y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. 


                                                                                                                             JUAN 8: 32