martes, 17 de enero de 2017

EN DEFENSA DE LA FAMILIA


A través de los distintos medios de comunicación, tanto mundial como nacional, hemos podido saber de la gestación de una ley que se está tramitando en los distintos congresos del mundo, como también en nuestro país, en algunos ya aprobada, llamada “Ley contra la discriminación” o igualdad.

Lo que parece ser una causa muy noble, en nuestro país, Chile, requiere ser perfeccionado, de manera que la igualdad en dignidad de toda persona, que es el fundamento de la convivencia, no sea invocada erradamente contra derechos inherentes a la naturaleza humana".

Por lo tanto, es necesario precisar los términos del proyecto de ley contra la discriminación para que no se convierta en una puerta abierta a las uniones contra naturaleza y afecte al matrimonio y la familia.



A continuación, con respecto a esto mismo, veremos los alcances bíblicos del matrimonio y su constitución por Dios, en el momento mismo de la creación.



La Biblia dice que: Hay camino que parece derecho al hombre, Pero su fin es camino de muerte. Proverbios 16: 25



Debemos aclarar que, nuestra intención no es que alguien se sienta perseguido, sino, declarar lo que la Biblia, que es la palabra de Dios, ordena con respecto a este tema.





La divina institución del matrimonio está registrada en Génesis. “Dijo entonces Adán. Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varóna, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.” (Génesis 2:23-24). Dios creó al hombre y después hizo a la mujer del “hueso de sus huesos”. El proceso tal como se describe, nos dice que Dios tomó una de las “costillas” de Adán (Génesis 2:21-22). La palabra hebrea significa literalmente “el costado de una persona”.



El Propósito del Matrimonio

La importancia del matrimonio es vista claramente cuando entendemos por qué Dios lo creó. ¿Cuál es el propósito del matrimonio?

1. Compañía. Cuando Dios vio que no era bueno que el hombre estuviera sólo, le hizo una esposa (Gén. 2:18-24).

2. Criar hijos legítimamente. Es posible tener hijos sin el honor del matrimonio. No obstante, hacerlo así envuelve pecado. Cuando Dios creó el matrimonio en el principio dijo, "Y creó Dios la hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos..." (Gén. 1:27-28).

* Pablo dijo, "Quiero, pues, que las viudas jóvenes se casen, críen hijos, gobiernen bien su casa; que no den al adversario ninguna ocasión de maledicencia" (1 Tim. 5:14).

3. Para las relaciones sexuales - para evitar la fornicación. Para que el hombre no se comportara como un animal y buscara satisfacer su deseo con cualquiera que deseara, diseñó el matrimonio para la unión sexual lícita. Pablo escribió a los corintios:

a. "Pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido. El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido.



La definición bíblica del matrimonio es la siguiente: la unión diseñada por Dios entre un hombre y una mujer, independientes el uno del otro, que deberán convertirse en uno, en alma y cuerpo.



En la relación matrimonial entre un hombre y una mujer, la autoridad se le ha dado al hombre y la subordinación a la mujer. Pero este término ha sido abusado por el hombre. Esto no significa machismo, ultrajes, abusos a la mujer, etc. Esto significa amar, cuidar, proveer, atender, acompañar, intimidad, placer sexual, gentileza, protección.






Hay muchos opiniones sobre los ‘temas de actualidad’ en nuestra cultura que parecen difíciles de encontrar en las páginas de la Escritura. Va a ser difícil que encuentres “Matrimonios Entre el Mismo Sexo” en la concordancia de tu Biblia. Tal vez es la razón por la que estamos comenzando a ver que en algunas iglesias supuestamente “cristianas” están ordenando a clérigos homosexuales y realizando matrimonios del mismo sexo. Los teólogos y denominaciones liberales, a veces intentan argumentar que la homosexualidad no está prohibida por la Biblia, así que el matrimonio entre personas del mismo sexo, es igualmente permisible.





Pero, veamos lo que dice la biblia al respecto:

Levítico 18:22 “No te acostarás con varón como los que se acuestan con mujer; es una abominación.”

Levítico 20:13 “Si alguno se acuesta con varón como los que se acuestan con mujer, los dos han cometido abominación; ciertamente han de morir. Su culpa de sangre sea sobre ellos.”

El Antiguo Testamento es consistente y claro: la homosexualidad es una abominación antinatural para Dios. El Nuevo Testamento no es menos condenatorio:

Romanos 1:26-27 “Por esta razón Dios los entregó a pasiones degradantes; porque sus mujeres cambiaron la función natural por la que es contra la naturaleza; y de la misma manera también los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lujuria unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos el castigo correspondiente a su extravío.”

1 Corintios 6:9-10 “¿O no sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os dejéis engañar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales,ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios.”

1 Timoteo 1:9-10 “…reconociendo esto: que la ley no ha sido instituida para el justo, sino para los transgresores y rebeldes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, para los inmorales, homosexuales, secuestradores, mentirosos, los que juran en falso, y para cualquier otra cosa que es contraria a la sana doctrina”

Las palabras de la Escritura son directas, claras e inflexibles. Pueden haber muchos asuntos y temas que no estén claramente tratados en la Biblia, pero la homosexualidad simplemente no es uno de ellos. De estos pasajes, podemos deducir con seguridad, cómo piensa Dios acerca de la homosexualidad; Dios dice que los homosexuales están:

Viviendo una forma de vida “impía.” Viviendo de manera “inmoral.” Negando las leyes de Dios relacionadas con la sexualidad. Complaciendo un deseo sexual bajo y corrupto. Despreciando y resistiendo a la autoridad. Viviendo de manera “voluntariosa” y desafiando a Dios. Consintiendo en un acto enormemente inmoral que es una abominación. Involucrándose en actos sexuales que son antinaturales e indecentes. Atrayendo el severo juicio de Dios, a menos que sometan su deseo.

Dios Tiene Una Opinión Acerca del Matrimonio.

La opinión de Dios respecto al matrimonio, es tan clara como su opinión respecto a la homosexualidad. No tenemos que adivinar lo que Dios dice acerca de las relaciones entre hombre y mujer. Dios afirma la unión de hombres y mujeres, porque esta unión es la que mejor refleja la totalidad de la naturaleza de Dios.

Génesis 1:27 “Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.”

El hombre, por sí mismo, no es la ‘imagen’ de Dios; el hombre Y la mujer juntos, reflejan la ‘imagen’ completa de la naturaleza de Dios. El hombre está incompleto sin la mujer, y la mujer está incompleta sin el hombre.

El Nuevo Testamento afirma esta perspectiva de las uniones heterosexuales. Jesús Mismo reiteró las palabras del Antiguo Testamento al describir la unión entre hombre y mujer, y afirmó el hecho de que estas uniones estaban designadas a ser permanentes.

Mateo 19:4-6 “Y respondiendo Jesús, dijo: ¿No habéis leído que aquel que los creó, desde el principio los hizo varón y hembra, y añadió: “Por esta razón el hombre dejara a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne?” Por consiguiente, ya no son dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios ha unido, ningún hombre lo separe.”

Una y otra vez, Jesús describe las relaciones maritales como una relación entre hombres y la mujeres, no entre hombres y hombres o mujeres y mujeres:

Marcos 10:6 “Pero desde el principio de la creación, Dios los hizo varón y hembra.”

Las cartas de Pablo reflejan esta realidad. Los matrimonios SIEMPRE son vistos como uniones entre dos miembros del sexo opuesto que se someten uno al otro de manera desinteresada y sacrificial.

Así que, ¿Dios tiene una opinión acerca del matrimonio entre el mismo sexo?

Sabemos que Dios tiene una opinión acerca de la homosexualidad, y sabemos que Dios tiene una opinión acerca del matrimonio, Así que, realmente no es difícil determinar cómo debe sentirse Dios acerca del matrimonio entre el mismo sexo. Si los textos anteriores nos dicen algo, es que Dios simplemente no puede apoyar una institución que viole tantos principios tan claramente delineados en la Escritura. Si sacamos nuestras conclusiones acerca del punto de vista de Dios sobre la homosexualidad y el punto de vista de Dios sobre el matrimonio, podemos formular un número de razones por las cuales Dios puede oponerse al matrimonio entre personas del mismo sexo:

1. Los Matrimonios entre el Mismo Sexo, promueven un estilo de vida que Dios describe como “ inmoral” e “impío”

2. Los Matrimonios entre el Mismo Sexo, niegan las leyes de Dios relativas a la sexualidad, al consentir deseos bajos y corruptos.

3. Los Matrimonios entre el Mismo Sexo, proveen un ambiente en el cual la gente puede despreciar y resistir abiertamente la autoridad, viviendo de manera “voluntariosa” y desafiando a Dios.

4. Los Matrimonios entre el Mismo Sexo, promueven lo que Dios describe como un acto grandemente inmoral y pecaminoso que es antinatural, indecente y abominable a los ojos de Dios.

5. Los Matrimonios entre el Mismo Sexo, desafían el diseño “adecuado” heterosexual para la unión y relación humana que ha sido aprobado por Dios.

6. Los Matrimonios entre el Mismo Sexo, no proporcionan el ambiente en el cual los niños pueden ser concebidos naturalmente.

7. Los Matrimonios entre el Mismo Sexo, son inadecuados para alabanza y honor. Esta veneración debe estar reservada para los matrimonios tradicionales entre el sexo opuesto.

CONCLUSION:
En la actualidad tenemos necesidad de insistir continuamente en que el matrimonio entre un hombre y una mujer es el único aceptado por Dios y que toda unión carnal al margen del matrimonio es pecado. Cuando Dios creó al hombre, lo creó varón y hembra (Gn. 1:27). Este dato de la creación, tan simple a primera vista y que está confirmado con cada nuevo nacido que viene a este mundo es gran importancia para nuestro tema al señalar la diferencia sexual entre las personas desde el origen de la creación. 

Pero ya Platón decía que el ser humano original era un andrógino que encarnaba la unidad de los elementos masculinos y femeninos que fue castigado por los dioses dividiéndolo en dos: un hombre y una mujer. A partir de ahí el amor humano se consume buscando la unidad perdida. Este concepto de Platón ha sido hoy en día actualizado por la escritora francesa Elizabeth Badinter en un libro titulado “El uno es la otra” en que divide la historia en tres fases: en la primera fue “el uno y la otra”, en que el hombre y la mujer se complementaban entre sí, siendo la mujer la que ejercía mayor influencia. 

En la segunda, que sitúa en la época patriarcal, fue “el uno sin la otra”, cuando el hombre se convirtió en jefe y la mujer en oprimida. Hoy, según esta escritora, vivimos en la tercera fase en que rige “el uno es la otra” y desaparecen las diferencias sexuales. Pero esta visión de la historia está equivocada, porque lo que falló entre el hombre y la mujer, quebrando su relación armoniosa, fue el pecado. Un aspecto de la maldición sobre la raza humana fue que el hombre se enseñorearía de la mujer (Gn. 3:16). 
La relación de igualdad destruida por el pecado sólo puede ser restaurada por la gracia de Dios en Cristo. La nueva relación armónica entre hombre y mujer se deduce de la relación entre Cristo como esposo y la iglesia como esposa (Ef. 5:22-23), una relación que no excluye el orden donde cada uno tiene su papel o rol. 
Sin embargo, este plan de Dios es hoy en día subvertido por la pretensión de llamar matrimonio a las parejas homosexuales como alternativa al matrimonio heterosexual y lo más triste es que algunos que se llaman cristianos han aceptado que una relación de compromiso entre dos personas del mismo sexo es correcta a los ojos de Dios tergiversando la clara enseñanza de la Palabra de Dios. El séptimo mandamiento, visto positivamente es una defensa del matrimonio heterosexual.