lunes, 25 de julio de 2016

POR FAVOR SIGUE LEYENDO


En Hechos capítulo 16:25-34 aprendemos acerca de la conversión del carcelero de

Filipos. Este fue un hombre quien hizo la pregunta más importante de la historia,

 

“¿Qué debo hacer para ser salvo?”.

 

Esta pregunta tiene un significado eterno, ya que la respuesta a esta pregunta, y la acción por parte del ser humano, determinarán dónde la persona pasara la eternidad. Muchos han recibido una respuesta bíblica a esta pregunta; mientras que otros han recibido una respuesta falsa.

 

Hay ocasiones cuando tenemos la oportunidad de estudiar el Evangelio con personas que andan en busca de la verdad. En ocasiones estas personas nos dicen que a ellos, se les ha dicho que lo único que deben hacer para ser salvos, es creer en Jesús. Esta doctrina es conocida como “salvación por fe solamente” [doctrina que la Biblia, en ningún aparte enseña]. Uno de los pasajes que se les muestra para justificar esta doctrina es Hechos 16:31, donde el texto dice, “Ellos respondieron: Cree en el Señor Jesús, y serás salvo, tú y toda tu casa.” Después de leer este pasaje, muchas veces cierran la Biblia y no siguen leyendo para ver el resto de la narrativa y entender el contexto. Usan incorrectamente la frase “cree en el Señor Jesús y serás salvo”, y por medio de esta frase argumentan que lo único que se debe hacer es creer en Jesús. A estas personas les decimos, “POR FAVOR, SIGUE LEYENDO” todo el pasaje que está bajo consideración. Ya que para aprender lo que la persona debe hacer para ser salva, se debe considerar todo el pasaje que muestra el ejemplo de conversión.

 

En cuanto a la conversión del carcelero de Filipos, aprendemos los siguientes puntos: (1) Probablemente escuchó algunas palabras de salvación cuando Pablo y Silas oraban y cantaban a la media noche, (2) este hombre hizo la pregunta, ¿Qué debo hacer para ser salvo?, (3) a este hombre se le dijo que la fe en Cristo Jesús es un requisito esencial para la salvación, (4) el texto dice que se le predicó la Palabra de Dios, esto es, el Evangelio de Cristo (5) este hombre enseguida fue bautizado, con los suyos, (6)este hombre se regocijó grandemente de haber creído en Dios.

 

Tu y yo podemos observar claramente lo que este hombre, y los suyos, hicieron para ser salvos. Después que la persona ha leído toda la narrativa y ha entendido el contexto, la persona no puede llegar a la conclusión de que la salvación es por fe solamente, sino más bien, por medio de una fe obediente a los mandamientos del Señor [oír, creer, arrepentirse y confesar]. Así que, la próxima vez que alguien le permita leer Hechos 16:30-31, no permita que la lectura termine en el verso 31, sino más bien, siga leyendo el resto de la narrativa para aprender qué es lo que Dios desea que tu hagas.

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