miércoles, 16 de noviembre de 2016

LA IGLESIA

La iglesia es una institución divina, formada desde la idea de Dios y formalizada a través de Jesús en Mateo 16:18. Comenzada por los apóstoles, pioneros del evangelio y materializada con la iglesia primitiva. Su punto inicial ocurrió en el aposento alto, en el día de pentecostés cuando descendió el Espíritu Santo quien guiaría a la iglesia desde su inicio hasta el día de hoy.
La iglesia por lo tanto, tiene como cabeza a Cristo (Efesios 5:23) y NO al hombre, y por esta razón ha perdurado a pesar de los permanentes enfrentamientos que ha tenido a lo largo de toda su historia. Sin embargo, siempre han existido hombres que, dejándose llevar por la carne y por los enemigos que todo cristiano tiene, han manipulado la obra. ¿Por qué lo permite Dios? Porque ha entregado a estos hombres a las consecuencias que les trae la vanagloria y la jactancia. Dios no comparte su gloria con pecadores, para que nadie se jacte de sus obras delante de su presencia. 

Esta institución ha prevalecido por el solo hecho de ser divina, aún cuando el ser humano ha desvirtuado su propósito; y hoy como tal, ha sido levantada y dignificada gracias a Cristo. 

Desde los tiempos de David, hubo el deseo de entregar una ofrenda de excelencia a través del templo que su hijo Salomón levantó, para que éste contuviera el arca del pacto y donde la tribu de Levi pudiera alabar y adorar a Dios en una estructura hermosamente fortificada. Así mismo hoy la iglesia, sin ayuda de gobiernos, ha construido templos de reunión con el exclusivo propósito de entregar ofrenda a través de nuestro servicio de comunión y exaltación, y sus miembros no han escatimado en recursos para entregar la excelencia a quien se la merece. Desde Abel y Caín se ha observado que la mediocridad es un mal presente en la humanidad, sobre todo si se trata de ofrendas al Dios altísimo, y que traen graves consecuencias a quienes la ejercen. Con esmero se ha formado una institución que ha impactado a la sociedad, siendo incluso el medio de rehabilitación con más resultados que cualquier otro organismo; ha sido el lugar de restauración y unidad más llamativo a lo largo de la historia de la humanidad (hablo de la verdadera iglesia), porque Dios mismo ha puesto en su pueblo el querer como el hacer y Él se merece toda distinción.

Lamentablemente hoy vemos como el hombre administrador ha decidido poner su confianza en el hombre (y no en Dios) para llevar a cabo los fines de la iglesia, para hacer altar a la gloria humana y obtener por medio de ella el poder dentro de la sociedad. A causa de esto, debemos distinguir y discernir entre la ofrenda con excelencia que agrada a Dios, y los medios utilizados para obtener poder y respeto en la sociedad. Dios no necesita de gobiernos y organismos poderosos para defender a su iglesia, porque ha dotado de sabiduría e inteligencia a su pueblo mediante el temor a Jehová, para construir su iglesia y hacer de ella una poderosa herramienta de luz y bendición en este mundo. 

Si creemos que hoy la iglesia gasta de los bolsillos de sus miembros para su hermoseamiento y para cumplir aquellos fines que Dios nos dejó en su palabra y no estamos de acuerdo con ello, no seamos hipócritas, porque teniendo la oportunidad de dar a nuestro prójimo desposeído, ir en restauración del pobre y del débil, dotándonos Dios de recursos para dar techo y abrigo al que no tiene, NO LO HEMOS HECHO, y no queremos dar a la iglesia institucionalizada para hacerlo. Si dedicamos horas y horas de esfuerzo, trabajo y preparación académica para alcanzar el éxito y que otros lo vean reflejado en una casa bien ornamentada, en la honra social y en diversos frutos, y no damos nada para que la obra de Dios y su reino se expanda y dedicarle un lugar para glorificar su nombre, estamos siendo mediocres en nuestro servicio y robando de aquello que Dios mismo nos ha dado. Dios nos dota de talentos, dones, inteligencia, sabiduría y de frutos del espíritu, y se lo dedicamos al hombre y a nosotros mismos?
Así mismo, aquellos que han buscado respaldo y respuestas en instituciones humanas como gobiernos, en sistemas humanos como la política, han ofendido al Dios soberano que servimos y han creado una imagen débil, limitada y humana de Él. 

Dios nos ayude a entregarle lo mejor, porque Él nos da la capacidad y los medios para hacerlo, no lo hace el hombre y sus sistemas corruptos. Dios nos ayude también para discernir y distinguir entre una ofrenda agradable y una ofrenda mediocre, para no caer como Caín.


miércoles, 17 de agosto de 2016

LA MISERICORDIA

 Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” Hebreos 4:15-16
¿Sabía usted que con frecuencia en nuestra vida cristiana, utilizamos ciertos términos sobre los cuales nuestro conocimiento es limitado?
Quiero comentarles el caso de la misericordia.
Día tras día recordamos el magnánimo sacrificio de Cristo en la cruz. Tenemos certeza clara y absoluta de que no existía método ni forma alguna de alcanzar redención, sin embargo Dios, en su infinita misericordia buscó la salida a nuestro severo e irremediable problema. Él, en un sacrificio perfecto, entregó a su hijo unigénito en holocausto para la redención nuestra.
Ahora bien, esta gran abnegación es definible en una sola palabra. Esta es MISERICORDIA.
Revisemos lo que nos dice la etimología sobre la palabra MISERICORDIA
Misericordia es una palabra que proviene del Latín (Latín es la lengua que se hablaba en la antigua roma pero que en la actualidad esta en desuso. Sólo se utiliza en ámbitos eclesiásticos, científicos y políticos. De ella surge el español)
Significa:
MISERE         =        Miseria, necesidad
COR/CORDIS=       Corazón
IA                   =        Hacia los demás
Entonces misericordia es = Compadecerse de los sufrimientos y miserias ajenas.
El Diccionario Webster define la misericordia como: “Ternura de corazón que predispone a la persona a pasar por alto las ofensas o a tratar al ofensor mejor de lo que se merece”.
¡Ésta es la descripción de la misericordia de Dios hacia usted!

Dios es conocido como un Dios de misericordia y gracia, todo ello se fundamenta en lo que explicamos anteriormente.
Sin embargo y pese a que somos capaces de comprender la misericordia de Dios hacia nosotros se nos hace difícil aplicar nuestra misericordia hacia otros, esto se debe a que pertenecemos a una generación fría, dura y muy crítica, donde se trata con rigidez al prójimo y nos olvidamos por completo de lo que nos señala el libro de Mateo Capítulo 22 versículos del 37 al 39, los cuales dicen:
Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”
Dios perpetúe su misericordia para con nosotros y nos conceda la suficiente pasión para amar genuina e incondicionalmente a nuestro prójimo comprendiendo que esta es una manifestación de amor hacia nuestro Señor.
Por otro lado, el libro de Miqueas capítulo 6 señala: “¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año?¿Se agradará Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma? Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.”
Eso es lo que espera Dios de nosotros. El ansía que practiquemos la misericordia puesto que Él se deleita en la misericordia. Nos ha dado extensas muestras de ello, basta con que nos observemos y examinemos e incluso veamos a quien esta a nuestro lado y de esto modo contemplaremos la misericordia de nuestro amado y buen Dios.
Revisemos nuevamente el libro de Miqueas: “7:18, "¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia."
Desde ahora en adelante, al levantarnos cada día, samos como esa mujer que decía: “Qué bueno que la misericordia de Dios es nueva cada mañana, ¡porque ya agoté todas las reservas de ayer!”. 

Considera, por ejemplo, que David fue un hombre que amó muchísimo al Señor; sin embargo, la lascivia se apoderó de él y le llevó a cometer adulterio, y luego a hacer que mataran al esposo de la mujer.
La razón por la que David habló de la misericordia de Dios es porque ¡necesitó una buena dosis de ella! Sólo alguien que de verdad es sincero en la evaluación de sí mismo, puede decir: “Alabad a Jehová porque Él es bueno, porque para siempre es su misericordia” (Salmo 107:1).
Si piensas que usted es el único responsable de sus éxitos, piénselo de nuevo.
Pablo, el más grande de los apóstoles, escribió en el libro de Romanos 7:18,  Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo.”
Esto es el reflejo de nuestra necesidad de la misericordia de Dios.
No podemos ser misericordiosos hasta que hayamos aceptado nuestra propia necesidad de misericordia – y hayamos aprendido a recibirla de parte del Señor. La verdad es que si fuéramos “perfectos”, nadie nos podría aguantar, porque exigiríamos lo mismo de los demás. Cada vez que olvidamos nuestras propias faltas, hacemos que la convivencia con nosotros se haga difícil. En esos momentos, Dios nos vuelve a recordar nuestra condición imperfecta. Él permite que nos metamos en suficientes problemas para necesitar su misericordia, mantenernos humildes, y por lo tanto, serle útiles.

Recordemos cada día que la misericordia de Dios nos levanta y transforma. De manera tal que nunca más seremos los mismos, ni con Dios ni con nuestro prójimo.

“Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. Lamentaciones 3:22-23


lunes, 25 de julio de 2016

POR FAVOR SIGUE LEYENDO


En Hechos capítulo 16:25-34 aprendemos acerca de la conversión del carcelero de

Filipos. Este fue un hombre quien hizo la pregunta más importante de la historia,

 

“¿Qué debo hacer para ser salvo?”.

 

Esta pregunta tiene un significado eterno, ya que la respuesta a esta pregunta, y la acción por parte del ser humano, determinarán dónde la persona pasara la eternidad. Muchos han recibido una respuesta bíblica a esta pregunta; mientras que otros han recibido una respuesta falsa.

 

Hay ocasiones cuando tenemos la oportunidad de estudiar el Evangelio con personas que andan en busca de la verdad. En ocasiones estas personas nos dicen que a ellos, se les ha dicho que lo único que deben hacer para ser salvos, es creer en Jesús. Esta doctrina es conocida como “salvación por fe solamente” [doctrina que la Biblia, en ningún aparte enseña]. Uno de los pasajes que se les muestra para justificar esta doctrina es Hechos 16:31, donde el texto dice, “Ellos respondieron: Cree en el Señor Jesús, y serás salvo, tú y toda tu casa.” Después de leer este pasaje, muchas veces cierran la Biblia y no siguen leyendo para ver el resto de la narrativa y entender el contexto. Usan incorrectamente la frase “cree en el Señor Jesús y serás salvo”, y por medio de esta frase argumentan que lo único que se debe hacer es creer en Jesús. A estas personas les decimos, “POR FAVOR, SIGUE LEYENDO” todo el pasaje que está bajo consideración. Ya que para aprender lo que la persona debe hacer para ser salva, se debe considerar todo el pasaje que muestra el ejemplo de conversión.

 

En cuanto a la conversión del carcelero de Filipos, aprendemos los siguientes puntos: (1) Probablemente escuchó algunas palabras de salvación cuando Pablo y Silas oraban y cantaban a la media noche, (2) este hombre hizo la pregunta, ¿Qué debo hacer para ser salvo?, (3) a este hombre se le dijo que la fe en Cristo Jesús es un requisito esencial para la salvación, (4) el texto dice que se le predicó la Palabra de Dios, esto es, el Evangelio de Cristo (5) este hombre enseguida fue bautizado, con los suyos, (6)este hombre se regocijó grandemente de haber creído en Dios.

 

Tu y yo podemos observar claramente lo que este hombre, y los suyos, hicieron para ser salvos. Después que la persona ha leído toda la narrativa y ha entendido el contexto, la persona no puede llegar a la conclusión de que la salvación es por fe solamente, sino más bien, por medio de una fe obediente a los mandamientos del Señor [oír, creer, arrepentirse y confesar]. Así que, la próxima vez que alguien le permita leer Hechos 16:30-31, no permita que la lectura termine en el verso 31, sino más bien, siga leyendo el resto de la narrativa para aprender qué es lo que Dios desea que tu hagas.

lunes, 4 de enero de 2016

¿Puede la Felicidad ser una meta para el 2016?


¿PUEDE  LA   FELICIDAD SER   UNA   META   PARA   EL 2016?


Cuando estamos ad portas de un nuevo año, es pertinente analizar cuáles serán las metas para el año 2016, y surgen varias opciones, ser el mejor, (estudiante, trabajador, papa, mama, servidor, etcétera), logros económicos, o matrimoniales todos validos a la hora de planificar nuestro 2016, sin embargo todos ellos convergen en la búsqueda de la felicidad.
Todos los días se publican investigaciones acerca de la felicidad y otros temas referidos al bienestar en general, claramente no todos son iguales en cuanto a la rigurosidad o alcance. En la década de los treinta hubo un hombre que tenía mucha inquietud por conocer cuáles eran los secretos de la felicidad o dicho de otra forma como el hombre alcanza la felicidad.    Sin lugar a dudas que el tema puede abordarse de muchas formas, considerando desde el punto de vista biológico hasta el sociológico.  Pero se puede decir  a ciencia cierta que pocas investigaciones han abordado el tema con la profundidad alcanzada por  William Thomas Grant.
El Grant Study, conocido así por su impulsor, un importante filántropo, fue un ambicioso proyecto que se desarrolló a lo largo de siete décadas y que ha constituido una de las referencias más importantes en lo que a las investigaciones sobre felicidad personal se refiere. Todo comenzó a finales de los años treinta, cuando se seleccionaron dos grupos de estudio.   Uno estaba formado por 237 estudiantes de Harvard perfectamente sanos, y el otro, por 332 ciudadanos nacidos en las barriadas de Boston que no tenían antecedentes penales. Los investigadores siguieron los pasos de ambos grupos durante los siguientes sesenta años, y analizaron todas las variables que estaban al alcance de su mano, de las mentales como el coeficiente intelectual a las físicas como estatura. Sus conclusiones dieron lugar a dos de los libros más importantes de la sociología americana: Adaptation to Life (1977) y Aging Well (2002).  Pero como este es  un estudio de largo alcance en el tiempo, quien termino las conclusiones fue George Valliant, que comenzó a tomar las riendas del estudio Grant en el año 1966, y quien publicó en 2013 un libro con las conclusiones que ha obtenido de su larga experiencia investigadora: Triumphs of Experience (Belknap Press).     Valliant, que ya goza de una avanzada edad (tiene casi 80 años), cree que los datos son complejos pero la fórmula es sencilla: la felicidad es el amor, ni más ni menos. Como él mismo ha afirmado en alguna ocasión, “los setenta y cinco años y veinte millones de dólares gastados en el Grant Project apuntan a una única conclusión que se puede reducir a cinco palabras: “la felicidad es el amor. Punto”.
Al considerar los resultados de este estudio, solo puede venir a nuestras mentes un gran regocijo, seguridad y agradecimiento a Dios nuestro Señor, Él ha provisto conocimiento de su voluntad a través de la Biblia, como también la experiencia personal de convivir con su Espíritu Santo, quien revela la sabiduría de Dios y el camino por el cual el hombre debe transitar para ser feliz.

Al analizar las escrituras no hay otra dimensión sino que el hombre sea feliz y esto es lo que Dios busca.    Como seres creados somos dependientes de este Señor Creador, sin embargo el pecado vino a interferir en esta dependencia y rompió la comunión que existía.   Pero Dios no se quedó inactivo frente a la ocurrencia de esta tragedia humana, sino que inmediatamente creo un plan redentor, que consistió  en enviar a su único Hijo para reconciliar esta relación de dependencia, a través del sacrificio vicario de Cristo quedando justificado todo aquel que por fe cree y le acepta.
Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.                                                                   Romanos 5:1
Al vivir esta nueva experiencia redentora la vida del hombre queda reconciliada con su creador y acepta en sumisión la gran dependencia del amor de Dios en su vida.    Esta nueva vida otorga algo más que la felicidad, es un escalón más arriba, es el gozo eterno de la salvación que espera todo aquel que ha creído en Jesús como su todo suficiente salvador.
Y el Dios de esperanza os llene de todo GOZO y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.                  Romanos 15:13

En esta fecha que estamos viviendo analicemos si está en nuestras metas alcanzar el gozo eterno de la salvación, es tiempo de volver todo nuestro pensamiento emociones y fuerzas hacia Jesús el único facultado para llevarnos a la plenitud del gozo.
Si tiene dificultades para alcanzarlo dispóngase en oración sistemática, no es suficiente un par de oraciones de buenos deseos,  sino programar oraciones diarias buscando este objetivo.
El Señor le bendiga y conceda fe en este camino.