jueves, 26 de febrero de 2015




“Los cristianos en el mundo, más que ninguna otra comunidad religiosa, constituyen hoy en día un grupo perseguido y amenazado, urgentemente necesitado de protección y ayuda”


Somos hijos de Dios al confesar a Jesús como nuestro salvador y Señor, que muriendo en una cruz nos salvó de la muerte eterna; por este hecho fuimos redimidos. Dios quitó el pecado original de nuestras vida y nos dio un rumbo, un camino, una meta.

Así y bajo esos preceptos tú eres cristiano, hijo de Dios y perteneciente a la iglesia de Cristo.

Es en los evangelios donde se plasma fiel y fidedignamente el ministerio de Jesús. Solo se nombra la palabra iglesia en dos oportunidades: en Mateo 18:17, se refiere a la comunidad local tratando un tema de corrección fraterna, y en el mismo libro de Mateo 16:18 recuerda que Jesús habló de la Iglesia en sentido mucho más amplio: "Sobre esta piedra edificaré mi Iglesia" hablando de la Fe. La vida de los primeros cristianos, y de la iglesia está escrita y reflejada de mejor manera, y con mas detalles en el libro de los hechos.

El génesis de la iglesia está impreso quizás en el peor momento de la vida de estos primerizos cristianos: la muerte de Jesús; hombres y mujeres que se reunieron después de ver morir al que cambió sus vidas y al que trajo la salvación de sus almas. Es difícil imaginar su dolor, su frustración y sus preguntas, replanteándose si seguir con éste camino o volver a sus vidas como si todo lo que vivieron solo fue una linda experiencia. Tres días después vieron como su maestro vencía la muerte y reconfirmaba su victoria sobre Satanás el diablo, a quien ya había vencido en la cruz. Es allí donde se funda paulatinamente la iglesia de Cristo y así el nacimiento del Cristianismo, todo esto del gran plan eterno y perfecto del Padre.

Las comunidades primitivas del cristianismo surgen como una secta apocalíptica del judaísmo (Hechos 24:5) a la que los historiadores denominan judeocristianismo (ya que los primeros cristianos eran judíos). Estos primeros cristianos se llaman a sí mismos "Nazarenos" o "los del Camino". Los primeros cristianos acuden a las sinagogas, como todos los otros grupos dentro del judaísmo tradicional (época del segundo templo) y su proclama es de tipo profético y enseñan que Yeshua el Nazareno,  el Mesías anunciado por los profetas, Jesús de Nazareth,  a quien las autoridades romanas y judías habían crucificado y al tercer día Yahve lo había resucitado.

Como regla de vida enseñan la Torá y las obras del Espíritu Santo, según las enseñanzas de Jesús. Sus principales líderes eran Pedro, Santiago, Juan y Pablo,  éste último  quien se autodenomino el “Apóstol de los Gentiles”.

Poco tiempo después de la resurrección de Jesús los apóstoles se dispersaron hacia la afueras de Jerusalén, comenzando así la obra misionera. De esta manera llevaron el evangelio por varios continentes, imperios y pueblos.

Apenas el evangelio se masificó comenzaron las persecuciones. A continuación, las más importantes a través de la historia hasta el siglo XXI, si, el siglo XXI, donde nosotros estamos en este momento:

En los inicios fueron perseguidos por el pueblo judío, ya que éstos consideraban la doctrina cristiana como una herejía que se oponía a la doctrina judía, en lo que al Mesías respecta y a otros puntos; debemos recordar que el pueblo  de Israel no reconoció a Jesús como el mesías prometido, condenándolo al peor castigo: la Cruz.

Durante la mitad del siglo I, todo el siglo II hasta el siglo III, los cristianos fueron perseguidos por el imperio romano, el cristianismo estaba entrando con fuerza en la vida de los ciudadanos romanos, quitándole divinidad a los emperadores y diciéndole al pueblo que el único digno de gloria y honra era Dios y que ellos podían ser salvos por Jesucristo. El imperio romano se dedico a matar cristianos, haciendo antorchas con sus cuerpos, los colgaban en las calles y con ello las iluminaban, los arrojaban a los fosos de los leones en los circos para divertimento de todos los que iban a ver, los torturaban cercenando sus extremidades diciéndoles que solo podían liberarse de esas atrocidades negando a Jesús, muchos y la gran mayoría prefirió morir para gloria eterna que negar a aquel que había transformado sus vidas.

Al avanzar la historia de la humanidad, los cristianos fueron perseguidos no solamente por los imperios o reinados, también fueron perseguidos por la iglesia católica, en lo que llamamos “La Inquisición” comenzando el sigo X.

El término Inquisición o Santa Inquisición hace referencia a varias instituciones dedicadas a la supresión de la herejía. Partió en el seno de la iglesia católica en Roma y fue derivando en otros países como España, México y posteriormente por toda latino América. Esta diabólica Institución de la Iglesia Católica, junto con el Imperio Romano, fueron maneras que Satanás utilizó para destruir el Cristianismo. Quiso destruir la obra de Jesús,  la labor de sus apóstoles y la iglesia, pero no pudo terminar su cometido, se topó con hombres y mujeres llenos del Espíritu Santo, transformado y dispuestos a morir por la causa, mártires que dieron su vida por Jesús y el evangelio.

Tenemos que resaltar el reciente a hallazgo que se hizo en Japón, donde se encontraron documentos  denominados “Rollos de Marenga” que hablan de la persecución contra cristianos a mediados del siglo XVII. En aquella época, los “shoguns”, jefes de guerra de Japón, prohibieron el cristianismo por considerarlo un peligro para el archipiélago. Muchos de los misioneros extranjeros fueron expulsados, los fieles escondieron a algunos y los japoneses conversos tuvieron que renegar de su fe. Los que se negaron a cumplir las órdenes fueron torturados y ejecutados.


Según diversos estudios durante el siglo XX se dio muerte a mas de 60 millones de cristianos en todo el mundo, la mayoría de las muertes fueron provocadas en países comunistas, URSS, China, Corea del Norte y Vietnam, incluyendo varios países del medio oriente.

Aun hoy, en siglo XXI siguen habiendo políticas en contra del Cristianismo. Al rededor del mundo hay  50 países que realizan diferentes tipo de persecuciones contra distintos tipos de religiones y un 80% de esta persecución está dirigida a los Cristianos que siguen las pisadas de Jesús. De los 50 países que realizan diferentes tipos de persecuciones hay 11 con persecución extrema, 39 de ellos cuentan con población mayoritariamente musulmana.

El país más peligroso sigue siendo Corea del Norte, donde los cristianos sobreviven bajo “persecución absoluta”, le siguen Arabia Saudita, Afganistán, Irak, Somalia, Las Islas Maldivas, Mali, Irán, Yemen, Eritrea, y Siria completan el bloque con persecución máxima. 

Más debajo de los países con persecución extrema, se encuentran países con persecución severa como China, Sudan, Nigeia, Pakistan y Quatar, aún más abajo destacan los países con persecución moderada, tales como Egipto, Túnez, India y Marruecos.

Las estadísticas de los últimos años nos dice que año a año mueren en el mundo más de 100.000 cristianos, con esto podríamos decir que cada hora que pasa se da muerte de 7 a 11 cristianos en el mundo.

Todo lo antes dicho podría atemorizarnos, hacernos dudar del plan de Dios o simplemente dudar de la cobertura de Dios sobre su pueblo, y si, puede ser perfectamente aceptable. Muchos de nuestros hermanos están muriendo, siendo masacrados, mutilados y torturados por el simple hecho de ser llamados Cristianos, pero lo grandioso de esto es que a pesar de todo estos antecedentes la iglesia se mantiene incólume, en pie y dispuesta a seguir con esta lucha, dispuesta a perder la vida si es necesario por honrar a Aquel que nos compró, que se sacificó y que trajo esperanza de vida a nuestras almas.

Nuestra iglesia es una iglesia viva, satanás no ha podido derrocarnos, no ha podido derrotarnos, y no ha podido con los hijos de Dios, que dia a dia, en Asia, Africa, Medio Oriente y América dan la pelea, y también sus vida por amor de Aquel que nos amó primero.
Dios sigue luchando y batallando por su pueblo, sigue presente y continúa moviéndose y mostrando su gloria, levantará a sus hijos y honrará a aquellos que dieron su vida por Jesús. El Cristianismo, la obra de Dios seguirá viviente.

“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” San Mateo 24:35