martes, 6 de agosto de 2013

CRISTO ES DIOS ( 4 PARTE)

INTRODUCCION:
                               Terminaremos este estudio sobre la deidad de Cristo, con las notas preliminares al evangelio de Juan, escritas por Warren Wiersbe.
DESARROLLO:
                               A. Versículos clave: Juan 20.30,31.
El tema de Juan es Jesucristo, el divino Hijo de Dios. Su libro se refiere a las señales que Cristo realizó durante su ministerio, señales que prueban su deidad. Estas señales las vieron testigos dignos de confianza (sus discípulos y otros) y por consiguiente fidedignos. Juan quiere que los hombres crean en Jesucristo como Señor y reciban nueva vida por su nombre.



B. Comparación con los demás Evangelios.
A los primeros tres Evangelios se les llama «Evangelios Sinópticos». Se les aplica ese adjetivo debido a un vocablo griego que significa «ver juntos». Mateo, Marcos y Lucas ven todos la vida de Cristo de una manera similar, cada uno con su propio énfasis.
•             Mateo presenta a Cristo como el Rey de los judíos.
•             Marcos muestra a Cristo como el Siervo y escribe para romanos.
•             Lucas ve a Cristo como el Hijo del Hombre y escribe para griegos.
•             Juan presenta a Cristo como el Hijo de Dios y escribe para todo el mundo.
En tanto que los primeros tres Evangelios analizan principalmente los hechos de la vida de Cristo, Juan se refiere a los significados espirituales de esos hechos. Va mucho más allá y presenta verdades que no se enfatizan en los otros Evangelios. Por ejemplo, los cuatro Evangelios registran la alimentación de los cinco mil, pero sólo Juan anota el gran sermón sobre el pan de vida (Jn 6) que explica el significado del milagro. Por eso es que Juan usa la palabra «señal» en lugar de «milagro», porque una «señal» es un milagro que lleva consigo un mensaje.
C. Palabras clave.
Note al leer el Evangelio de Juan que estas palabras se repiten: vida, creer, luz y tinieblas, verdad, testigo o testimonio, mundo, gloria, recibir, Padre, venir y eterna. Estas palabras clave resumen el mensaje del Evangelio.
II. Cristo en el Evangelio de Juan
Juan enfatiza tanto la persona de Cristo como su obra. Anota varios sermones en los cuales Cristo habla acerca de sí mismo y explica su misión. Nótese también siete declaraciones YO SOY de Cristo:
•             YO SOY el pan de vida: 6.35, 41, 48, 51
•             YO SOY la luz del mundo: 8.12; 9.5
•             YO SOY la puerta de las ovejas: 10.7, 9
•             YO SOY el buen pastor: 10.11, 14
•             YO SOY la resurrección y la vida: 11.25
•             YO SOY el camino, y la verdad, y la vida: 14.6
•             YO SOY la vid verdadera: 15.1, 5
Estos nombres, por supuesto, hablan de su deidad; porque el nombre de Dios es YO SOY (véase Éx 3.14). Nótense estas otras ocasiones cuando Cristo usa el YO SOY para hablar de sí mismo: 4.26; 8.28, 58; 13.19; 18.5, 6, 8. Al leer el Evangelio, ¡usted se dará cuenta de que Cristo es el mismo Hijo de Dios!

III. Las señales en el Evangelio de Juan
De los muchos milagros que Cristo realizó, Juan seleccionó siete para probar su deidad. (El octavo, en el capítulo 21, fue sólo para los discípulos y constituye un postludio al Evangelio.) Estas siete señales se dan en un orden específico (nótese 4.54: «Esta segunda señal hizo Jesús») y establece un cuadro de la salvación. Las primeras tres señales muestran cómo la salvación viene al pecador:
1.            Agua en vino (2.1–11): la salvación es por la Palabra
2.            Sana al hijo de un noble (4.46–54): la salvación es por fe
3.            Sana al paralítico (5.1–9): la salvación es por gracia
Las cuatro últimas señales muestran los resultados de la salvación en el creyente:
4.            Alimenta a cinco mil (6.1–14): la salvación trae satisfacción
5.            Calma la tormenta (6.16–21): la salvación trae paz
6.            Sana al ciego (9.1–7): la salvación trae luz
7.            Resucita a Lázaro (11.38–45): la salvación trae vida
Por supuesto, cada uno de estos milagros revelan la deidad de Jesucristo (véase 5.20, 36). Estas señales también sirvieron como oportunidades para los discursos y entrevistas de Cristo. Nicodemo vino a Cristo debido a las señales que Él había realizado (3.2); la curación del paralítico (5.1–9) dio lugar al discurso en 5.10–47; la alimentación de los cinco mil fue la base para el sermón acerca del pan de vida en el capítulo 6; la expulsión del ciego de la sinagoga (9.34) dio lugar al sermón sobre el Buen Pastor que nunca echa fuera a nadie (cap. 10).
IV. Fe e incredulidad en el Evangelio de Juan
Un tema importante del Evangelio de Juan es el conflicto entre la fe y la incredulidad. Juan empieza con el rechazo de Israel (1.11), que al final culmina con la crucifixión. Por todo el libro usted ve a la mayoría de los judíos rechazando aceptar la evidencia, endureciéndose más y más en su incredulidad. Por otra parte, también ve un pequeño grupo de personas dispuestas a creer en Cristo: los discípulos, un noble y su familia, los samaritanos, un paralítico, un ciego, etc. Esta misma situación existe hoy: el mundo en su inmensa mayoría no cree en Cristo, pero aquí y allá se encuentran personas que ven la evidencia y le aceptan como el Hijo de Dios.
CONCLUSION:
Hay tres sucesos de crisis en el Evangelio de Juan (1) 6.66–71, cuando las multitudes le dejaron después de querer hacerle Rey; (2) 12.12–50, cuando la gente se negó a creer en Él; y (3) 19.13–22, cuando le crucificaron. En la primera crisis querían hacerle Rey, sin embargo le abandonaron; en la segunda le aclamaron como Rey, sin embargo le rechazaron; y en la tercera clamaron: «No tenemos más rey que César» (19.15).

Él es el camino, pero no estaban dispuestos a andar con Él; la verdad, pero no creían en Él; la vida, pero le mataron.