martes, 9 de julio de 2013

CRISTO ES DIOS (III PARTE)


INTRODUCCION:
Si Dios se hizo hombre, ¿a que sería semejante? ¿Poseía Jesús los atributos de Dios?
Para responder a estas preguntas, debemos primeramente responder a otra pregunta ¿Por qué Dios se haría hombre?
Usemos una ilustración: Imaginémonos estar contemplando a un campesino arar un campo. Advertimos que en la próxima vuelta que dé el campesino va a destruir un hormiguero. Puesto que somos amantes de las hormigas, corremos hasta el hormiguero para prevenirlas. Primeramente les avisamos a gritos del peligro inminente, pero ellas continúan en su trabajo, a continuación tratamos con el lenguaje de los signos, y finalmente recurrimos a cuanto nos sea posible imaginar, para advertirles del peligro, pero nada resulta. ¿Por qué? Porque  no hemos logrado comunicarnos con ellas. ¿Cuál es el mejor método para comunicarnos con ellas? Únicamente por medio de convertirnos  en una hormiga podremos comunicarnos con ellas de modo que no entiendan.


Ahora, si Dios deseaba comunicarse con nosotros, ¿Cuál sería el mejor método para conseguirlo? Vemos que con el fin de comunicarse con nosotros a El le era imprescindible convertirse en un hombre y así, alcanzarnos directamente.
Respondamos ahora, la interrogante primera. Si Dios se hizo hombre, ¿A quien o a que sería semejante? El poseería los atributos de Dios, entraría a este mundo de una manera desacostumbrada, realizaría hazañas sobrenaturales, sería impecable, dejaría una impresión duradera y universal y muchas cosas mas. Nuestra convicción es que Dios vino a la tierra en la persona de Jesucristo y que en Jesús vemos manifestados los atributos de Dios y las características que acompañarían a un Dios-hombre.
Entonces, si Dios se hizo hombre, deberíamos esperar que fuera sin pecado:
·         El testimonio de si mismo. Leer Juan 8: 46. Cuando El los desafió para que lo acusaran, podía quedarse y soportar el examen de ellos. La conciencia que Cristo tenía de su propia pureza es sorprendente. Jesús vivía mas cerca de Dios que cualquier otra persona y se hallaba libre de todo sentimiento de pecado.
·         El testimonio de sus amigos. A través de toda la Biblia, se muestra la inconsistencia de todas las personas. Ninguno de los grandes héroes judíos, es presentado sin tacha, sin embrago, por ningún lado encontramos mención de un pecado en la vida de Cristo. Ahora, ¿Por qué deberíamos confiar en los relatos de sus discípulos? Primero, Ellos vivieron en íntimo contacto con Jesús por casi tres años. Segundo, ellos eran judíos y desde su nacimiento se les había hecho consientes de su propia naturaleza pecaminosa y la de los demás. Tercero. El testimonio de ellos en cuanto a la impecabilidad de el es indirecto, ellos no intentan probar que El era sin pecado; mas bien sus declaraciones sobre el particular resultan casuales. 1 Pedro 1: 19; 1 Pedro 2: 22; 1 Juan 1: 8-10; 1 Juan 3: 5; Mateo 27: 3-4.
·         Mas importante, tal vez, que el testimonio de sus amigos, es el de sus enemigos: leer Lucas 23: 41; Lucas 23: 22; Lucas 23: 47. Marcos reúne cuatro críticas que presentaron sus enemigos, en 2: 1 – 3:6. Primero, lo acusaron de blasfemia porque había perdonado los pecados de un hombre. Sin embargo, si el era divino, tenía todo el poder para conceder el perdón. Segundo, estaban espantados por sus viles asociaciones: pecadores, publicanos, rameras, etc. Los líderes religiosos de ese tiempo pensaban que era justo evitar el contacto con tales personas. Ante estas acusaciones, El se refiere a si mismo como un médico a los pecadores, Marcos 2: 17. Tercero, fue acusado de mantener una religión frívola, por cuanto no ayunaba como los fariseos. Sin embargo, no cabe duda que el tomaba su religión seriamente. Cuarto, ellos estaban trastornados porque el quebrantaba el sábado, sanando, recogiendo grano, etc. Sin embargo nadie puede dudar que el se sometía a la ley de Dios. Por el hecho de que El era Señor del día de reposo, se propuso destruir las falsas tradiciones y dar a la ley de Dios su verdadera interpretación.
·         Por último, tenemos  a disposición el testimonio de la historia.- Se le ve sin pecado en la religión del Islam, en el Corán, María V 19, el ángel Gabriel viene a María y le dice que su hijo, Jesús, será sin falta, es decir, sin pecado.
Jamás  ha vivido un ser más inofensivo sobre la tierra. A nadie ofendió, de nadie se aprovechó. Nunca habló una palabra inapropiada, nunca cometió una mala acción.
Philip Schaff dice: Mientras mejor y más santo es un  hombre, mas siente su necesidad de perdón y lo lejos que se haya de alcanzar su propia norma imperfecta de excelencia. Pero Jesús, con una naturaleza semejante a la nuestra y tentado del mismo modo que lo fuimos nosotros; jamás se rindió a la tentación; nunca tuvo la necesidad de lamentar algún pensamiento, palabra o acción; nunca necesitó del perdón, de la conversión o de la reforma; nunca se apartó de la armonía con su Padre Celestial. Su vida entera fue un acto inquebrantable de auto-consagración a la gloria de Dios y al eterno bienestar de sus hermanos.
Wilbur Smith, observa lo siguiente: Quince millones de minutos de vida sobre esta tierra, en medio de una generación perversa y corrompida, cada pensamiento, cada acción, cada propósito, cada obra, privada y pública, desde el tiempo en que abrió sus ojos al nacer hasta que expiró en la cruz, todos fueron aprobados por Dios. Ni una vez tuvo nuestro Señor que confesar algún pecado, pues no tenía pecado.
·         También hallamos el testimonio de algunos de los escépticos mas conocidos:
Ø  Rousseau: Cuando Platón describió a su imaginario hombre justo, cargado con toda la penalidad por la culpa, y mereciendo sin embargo, las más altas recompensas de la virtud, él describe exactamente el carácter de Jesucristo.
Ø  Ralph Waldo Emerson: Jesús es el mas perfecto de todos los hombres que han aparecido hasta el momento.
Ø  Aun David Strauss, citado por Wilbur Smith, dice: el mas enconado de todos los oponentes de los elementos sobrenaturales de los evangelios, cuyas obras hicieron mas para destruir la fe en Cristo que los escritores de cualquier otro hombre en los tiempos modernos, aun Strauss, con su tajante, brillante y maligna critica y con sus arrebatadoras negaciones de todo lo que es milagroso, se vio obligado a confesar, hacia el fin de su vida, que en Jesús hay perfección moral. Este Cristo es histórico, no mítico; es un individuo, no un mero símbolo, se presenta como el mas alto modelo de religión dentro del alcance de nuestro pensamiento y la piedad perfecta es imposible sin su presencia en el corazón.

Ø  Por último, Bernard Ramm escribe: La perfección sin pecado y la perfecta impecabilidad, es lo que esperaríamos del Dios encarnado, y esto es lo que hallamos en Jesucristo. La hipótesis y los hechos armonizan.