lunes, 3 de junio de 2013

CRISTO ES DIOS (II PARTE)


INTRODUCCION:
                               Hemos visto en la sección anterior, desde la base de aceptar la  deidad de Cristo, aseveraciones directas respecto a Su deidad. En esta sección continuaremos conociendo otras afirmaciones que confirman que El, Cristo, es quien dijo ser; Dios.



 DESARROLLO:
Solicitó y aceptó adoración como Dios
La adoración reservada únicamente para Dios.
 Postrarse en homenaje es el más grande acto de adoración y veneración que  puede realizarse para Dios. (Leer Juan 4: 20-22; Hechos 8: 27).
Adoración en espíritu y en verdad (Juan 4: 24).
“Al Señor tu Dios adorarás” (Mateo 4. 10, Lucas 4: 8).
Jesús recibió y acepto adoración como Dios.
El leproso se postró ante El… Mateo 8: 2
El hombre que había nacido ciego, después de ser sanado, le adoró. Juan 9: 35-39.
Los discípulos le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres el Hijo de Dios. Mateo 14: 33
Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.  Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!  Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron. Juan 20: 27-29
LO QUE DIJERON OTROS
PABLO:
Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. Filipenses 2: 9-11.
Tito:
Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. Tito 2: 9
JUAN EL BAUTISTA:
Y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia. Lucas 3: 22.
PEDRO:
El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Mateo 16: 15-17.
Jesús, en lugar de reprender a Pedro, por imprudente, como lo habría hecho un dirigente o líder religioso, El bendice a Pedro por su confesión de fe.
Pedro confirma su creencia:
Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo. Hechos 2: 36
TOMÁS:
Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! Juan 20: 28
John Stott, dice lo siguiente respecto a esta declaración:
“El domingo siguiente después de la pascua,  el incrédulo Tomás, se halla junto con los otros discípulos en el aposento alto cuando aparece Jesús. El invita a Tomás a que palpe sus heridas y Tomás, sobrecogido de temor, exclama, ¡Señor mío y Dios mío! (Juan 20: 26-29). Jesús acepta la designación. Reprende a Tomás por su incredulidad, pero no por causa de su adoración.”
EL ESCRITOR DE HEBREOS:
Más del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; Cetro de equidad es el cetro de tu reino. HEBREOS 1: 8.
ESTEBAN:
Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. HECHOS 7: 59.
Esteban solicita aquí de Jesús precisamente  lo que Jesús solicitó del Padre mientras se hallaba en la cruz. Por lo cual Esteban le concede a Jesús las cualidades de la deidad.
CONCLUSION:
                               El hombre que lea el Nuevo Testamento y no sea capaz de ver que Cristo reclama ser más que meramente un hombre, podrá mirar al cielo durante el mediodía de un día sin nubes y no verá el sol.

Para finalizar, leer Juan 20: 30-31.  Bendiciones.