lunes, 20 de mayo de 2013

CRISTO ES DIOS




INTRODUCCION:
                               
Dentro de la serie; “Porque aceptamos la Deidad de Cristo” hemos  examinado, brevemente, la Biblia, que cuenta la historia de Cristo, y porque creemos en ella.
 Hemos llegado a la siguiente conclusión:
LA BIBLIA ES VERAZ E HISTORICAMENTE DIGNA DE CONFIANZA.
Entonces, como la Biblia es digna de confianza, porque es la Palabra de Dios, y en ella encontramos afirmaciones sobre la deidad de Cristo, este ya es un primer e importantísimo punto para aceptar esta verdad absoluta: CRISTO ES DIOS.




DESARROLLO:
            Por lo tanto, desde esta posición, que Cristo es Dios, nos preguntamos, ¿Quién es Cristo? ¿Qué tipo de persona es El? Lo que Cristo es, es tan importante como lo que el hizo.
Veamos:
            El no cabe en el molde de otros líderes religiosos, dice Tomás Schutz; “Ningún líder religioso reconocido, ni Moisés, Pablo, Buda, Mahoma, Confucio, etc., ha aseverado ser Dios; esto es con la excepción de Jesucristo. Cristo es el único líder religioso que ha asegurado ser Dios y el único individuo que ha logrado convencer a una gran porción de la humanidad de que El es Dios”.
Ahora, ¿Cómo podía un “hombre” hacer que otros pensaran que era Dios?

Primero; Sus enseñanzas eran la última palabra, finales, por encima de las  de Moisés y de los profetas. Nunca añadió mejoras o revisiones a sus pensamientos, nunca se retractó o cambió, nunca se permitió adivinar, suponer o hablar con algún grado de incertidumbre. Esto es absolutamente contrario a los maestros humanos y sus enseñanzas.

Segundo; según Foster, la razón que opaca a todas las demás, que condujo directamente a la ignominiosa ejecución del Maestro de Galilea fue su increíble aseveración, de que El, que era aparentemente el hijo de un carpintero criado entre las virutas y el aserrín de Su padre, ¡Era en realidad Dios en la carne!
Alguien podría decir, “por supuesto Jesús es presentado de ese modo en la Biblia porque ella fue escrita por sus asociados, los que deseaban dejar un memorial imperecedero para El”. Sin embargo, el hecho que se rechace la Biblia, no significa rechazar toda la evidencia, encontrada  por medio de los registros históricos.
Sin embargo, si tomamos una posición históricamente objetiva frente a esta cuestión, se descubre que aún la historia secular afirma que Jesús vivió en la tierra y que fue adorado como Dios. Fundó una iglesia que le ha adorado durante 21 siglos. Cambió el curso de la historia

Ahora, en el juicio, ante las preguntas de los fariseos, Jesús acepta el desafío y admite que El reclama ser los tres, el Mesías, el Hijo del Hombre, el Hijo de Dios. Vosotros decís, Humeis legete,  (Lucas 22:70), es simplemente un modismo griego para `Si’.

También es necesario decir que el juicio seguido contra Cristo, no fue un juicio ordinario.
Entre los juicios criminales, éste es único en el sentido en que no son las acciones sino la identidad del acusado el asunto del juicio. El cargo criminal esgrimido contra Cristo, la confesión o testimonio o,  más bien, acto en presencia de la corte, en base a la cual se le declaró reo, la interrogación por el gobernador romano y la inscripción y proclamación sobre su cruz en el momento de la ejecución, todo está conectado con la pregunta relativa a la verdadera identidad y dignidad de Cristo, ¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quien es hijo?

OTRAS ASEVERACIONES SOBRE SU DEIDAD
Igualdad con el Padre:
Leer Juan 10: 30-33. Esta viva declaración es el clímax de las afirmaciones de Cristo en lo concerniente a la relación entre el Padre y El, el hijo, provoca la ira descontrolada de los fariseos.
Leer Juan 5: 17-18. Jesús se pone a la par con la actividad de Dios y de este modo justifica el haber obrado esa sanidad en el Sabath. Jesús dice, “Mi Padre”(ho pater mou), no nuestro padre, reclamando una relación muy esencial con el Padre.
Jesús da a entender también que mientras Dios está trabajando, El, el hijo, trabaja igualmente. Una vez más, los judíos entendieron que la idea involucrada era que El era el Hijo de Dios.
“YO SOY”
Leer Juan 8:58. Nuestro Señor reclama el incomunicable nombre del Ser Divino, como los judíos entienden su significado, buscan apedrearle.
Campell, dirigiéndose a los no Judíos, declara: Es perfectamente claro que nosotros también debemos entender que la expresión YO SOY, (eimi), tenía como finalidad declarar la absoluta deidad de Cristo por el hecho de que El no intentó dar explicaciones. El no procuró convencer a los judíos de que ellos le habían entendido mal, sino que mas bien el repitió la afirmación varias veces en diferentes ocasiones
CONCLUSION:
Aquellos que profesan celo por el único Dios no le honran como se debe, a menos que honren al Hijo como honran al Padre.
                                                                                                          CONTINUARÁ.