martes, 14 de agosto de 2012


PORQUE TU FORMASTE MIS ENTRAÑAS
Porque tú formaste mis entrañas;
Tú me hiciste en el vientre de mi madre.
No fue encubierto de ti mi cuerpo,
Bien que en oculto fui formado,
Y entretejido en lo más profundo de la tierra.
 Mi embrión vieron tus ojos…
Salmo 139: 13,15,16.
Como nos hemos podido dar cuenta, la sociedad en la cual nos ha tocado vivir, aun con todos los inventos y adelantos que han hecho la vida más cómoda, está cada vez cayendo en la más vil de las decadencias, aceptando y legislando a favor de diversas leyes, que atentan contra la ley de Dios y en desmedro absoluto de la vida.
En esta ocasión nos referiremos a una ley que ha legitimado el asesinato de millones de criaturas que aún sin haber nacido, ya se les ha impedido su derecho a vivir, esto es, la legalización del aborto.
En cuanto a La ley del Aborto en el Mundo, el primer país en legalizar esta práctica fue Rusia en 1920, luego le siguió Japón y muchos otros países de Europa y de otras partes.
¿Qué es el aborto?
La pregunta parece de fácil respuesta. Sin embargo, hoy en día muchas personas desconocen o incluso niegan la realidad que rodea al aborto provocado. Le ofrecemos a continuación las tres principales facetas que muestra la realidad del aborto:
 La muerte de un ser humano
La ciencia demuestra, hoy en día, que en el momento de la concepción aparece una nueva vida humana. Su código genético es distinto de los códigos genéticos de sus padres. El nuevo código acompañará a esa persona para toda su vida. Durante un aborto provocado, el niño reacciona e incluso emite lo que muchos han llamado un “grito silencioso”. El organismo inmunitario de la madre, por otra parte, reconoce al bebé en edad prenatal como un objeto extraño al cuerpo de la mujer y tiende a atacarlo, aunque la placenta protege al nuevo ser humano.
Aunque todos los estudios científicos demuestran que lo que hay en el seno materno durante el embarazo es un nuevo ser humano, muchos prefieren cerrar los ojos a esta evidencia, haciendo afirmaciones anticientíficas y que carecen de todo fundamento, como que el niño forma parte del cuerpo de la madre, o que es simplemente un ser en potencia, como si de un embrión o un feto humano pudiese surgir una marmota. En pleno siglo XXI las falacias que manejan quienes defienden el aborto sólo se pueden sostener desde la ignorancia científica o desde el desprecio por la ciencia.

Un sufrimiento para la mujer

El doctor John C. Willke dijo en una ocasión: “Es más fácil sacar al niño del útero de su madre que sacarlo de su pensamiento”. Y es que a los numerosos riesgos físicos que implica el aborto provocado para la mujer hay que añadir un fenómeno muy frecuente pero que es sistemáticamente silenciado: el Síndrome Postaborto (SPA).
Una psiquiatra española, la doctora Carmen Gómez Lavín, explica que las consecuencias psicológicas del aborto que se dan con más frecuencia son “cuadros depresivos que se acompañan de un sentimiento grande de culpabilidad”. Una psiquiatra canadiense, la doctora Susan Standford, ha relatado su propia experiencia con el SPA explicando sus tres fases: desasosiego y tristeza; se revive continuamente el momento traumatizante del aborto de un modo muy profundo; y finalmente una gran depresión. Ninguno de estos riesgos es advertido a las mujeres por los centros que practican abortos.

Un negocio millonario

En enero de 2008, la Asociación de Víctimas del Aborto (AVA) calculó el “negocio” del aborto mueve 40 millones de euros al año en España, es decir, más de 6.650 millones de pesetas. La mayoría de las administraciones públicas subvencionan el negocio del aborto, enriqueciendo a unos pocos empresarios con pocos escrúpulos al mismo tiempo que niegan toda ayuda a la mujer embarazada, incluso a aquellas que atraviesan una situación de necesidad. Para esa mayoría de administraciones no existe el derecho a ser madre, pero sí existe el derecho a lucrarse con fondos públicos de la eliminación de seres humanos y del sufrimiento de miles de mujeres.
Mientras el aborto se convierte en un “chollo” para esos empresarios, sus consecuencias económicas pesan sobre todos. En el primer trimestre de 2008, el Instituto del Capital Social (INCAS) publicó un estudio, titulado “El Impacto Económico del Aborto”, en el que calculaba que en el año 2006 los abortos costaron más de 51.325 millones de euros (más de 8.5 billones -con B- de pesetas) en pérdidas de capital humano sólo en España.

Entre todos los males que han azotado el siglo XX y comienzo del XXI, el más serio ha sido el aborto. Porque el aborto es el asesinato disfrazado, el aborto desafía brutalmente la determinación fundamental del derecho de una persona para poder vivir, además que contradice lo que Dios dice y lo que Dios establece acerca del ser humano, no es la opinión humana la que vale realmente para cuestiones de ética tan profundo como esto, sino realmente que dice Dios en este libro, y si nosotros rechazamos lo que Dios dice en este libro acerca del aborto, o de la vida, o de cuando se inicia la vida, estamos rechazando totalmente nuestra propia humanidad y dejamos realmente de ser seres humanos para convertirnos y creer que realmente evolucionamos de los animales. (Salmo 139: 13,15,16).
Solamente en la ciudad de Atlanta, Georgia hubo en 1990 veinticuatro mil nacimientos contra treinta y un mil abortos; en Miami, Florida en 1995 hubo dieciocho mil quinientos veinticuatro nacimientos contra dieciocho mil ochocientos ochenta abortos; en San Francisco, California en 1999 hubo cincuenta y un mil nacimientos contra cincuenta y dos mil seiscientos abortos; y en la ciudad de Washington hubo cuarenta mil quinientos noventa y ocho nacimientos contra cuarenta y tres mil cuatrocientos abortos, de acuerdo al Centro Nacional de Estadísticas de la Salud de Washington D.C. del año 2000.
Dice la Biblia en el Salmo 127:3, en el Antiguo Testamento «que bendición de Jehová son los hijos, y cosa de estima el fruto del vientre, herencia de Jehová son los hijos y cosa de estima el fruto del vientre» El mundo dice «la familia pequeña vive mejor» Dios dice «que es algo que Él estima y que Él ama, el fruto del vientre de una mujer».  Salmo 139, comienza el autor de este Salmo diciendo
  «tú me formaste mis entrañas, tú me hiciste en el vientre de mi madre, te alabaré porque formidables y maravillosas son tus obras, estoy maravillado y mi alma lo sabe muy bien, no fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, entretejido en lo más profundo de la tierra, mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin una de ellas».
Por lo tanto, la legalización de esta infame práctica, es un retroceso evidente en las naciones, pues se apartan o dejan de lado lo que Dios dice respecto a la vida, que viene de El.
Esta es otra de las leyes que los países han aprobado, leyes que van en contra del mandato Divino y que de alguna manera atentan en contra de la predicación del evangelio.